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Chavez venció a Bush

Las Madres en la ola infernal del pueblo de Bolívar

Texto completo de la conferencia realizada en el Auditorio de la

Universidad Popular Madres de Plaza de Mayo el 26 de agosto de 2004


Hebe de Bonafini participó del referéndum revocatorio del mandato de Hugo Chávez, realizado en Venezuela, el domingo 15 de agosto del corriente año. La Presidenta de las Madres fue invitada especial del presidente de ese país. Además, se la designó veedora internacional, junto a otras "personalidades". Hebe, lejos de toda fingida neutralidad e imparcialidad, fue testigo privilegiado de la lucha del pueblo venezolano. A continuación se transcribe el relato de sus experiencias, en el marco de una charla amena y emotiva solicitada por el Comité Académico de la Universidad Popular de las Madres.

Yo quiero empezar hablando de Chávez, quién es Chávez. Es un tipo de tez oscura, bien morocho, tiene 50 años. Cuando habla es una tipo duro, pero con una tranquilidad muy especial; utiliza para comunicarse palabras que todos podemos entender, no es rebuscado, ni un populista, como muchos creen. Al hablarle al pueblo lo hace con cariño, con ternura; en sus discursos lee poemas o canta, o sea, que está muy cerca de la gente y trabaja mucho. Trabaja toda la madrugada, como Fidel, se "pone" en el teléfono y habla con Fidel, le pide opiniones y consejos.

Es un hombre que reivindicó y acercó, algo que nosotros deberíamos hacer, a los patriotas y a los próceres al pueblo. Así hizo con Bolívar y Sucre, los recuerda permanentemente. De la misma manera que Cuba hace con Martí y el Che. Cuando Hugo Chávez hizo esto, yo me puse a leer algunos libros de historia, unos libros muy hermosos de Moreno, Belgrano, San Martín. Nada que ver con lo que a uno le enseñaron en la escuela. Yo fui poco a la escuela, pero recuerdo que el prócer, el patriota era ese tipo de mármol y bronce que estaba arriba del caballo. Uno cree que lo único que hicieron fue eso. Estos libros, que les cuento, son de Norberto Galasso y son una maravilla. Nosotras los vamos a editar para que todos los tengan y los puedan leer. Lo importante es que estos libros muestran la historia de los patriotas como realmente fue.

El presidente de Venezuela es de origen muy humilde; su padre, Hugo Reyes Chávez y su madre, Elena Frías, eran maestros en el estado de Variñas, vivían en una casa pequeña de techo de paja. Hugo Chávez ingresó a la carrera militar porque quería jugar al beisball. No tenía dinero para costearse el viaje hasta Caracas; entonces, pensó: "Voy a la academia militar y podré jugar beisball sin tener que viajar". Esa fue la razón por la que él se hizo militar, porque recuerdo que a mí no me gustaba Chávez, lo veía como un milico más. Pero empecé a indagar en las diferencias que tenía con los milicos de nuestro país, y vi que ellos vienen de la clase alta, de la burguesía terrateniente, porque acá, en las estas familias siempre hay un militar, un obispo y un juez, eso es infalible. En cambio, los militares que están con Chávez son de las clases populares. Él me contó que una vez que lo mandaron a la montaña a hacer la imaginaria, se llevó una radio que había hecho con un compañero y escuchó un discurso de Fidel y cada vez que podía se conectaba, allá en la montaña. El tipo, a partir de ahí, poseía otras ideas que obviamente los militares que nosotros conocemos no tienen. Él forma el Movimiento Bolivariano. Es puesto preso por eso, en el 92’, y cuando sale forma el partido "La Quinta República". Fue elegido presidente en 1999, llama a un referéndum y coloca su cargo a disposición de la asamblea. En diciembre de ese año hace la nueva Constitución, y en julio de 2000 es reelecto con el 59% de los votos. Una consecuencia de esto es que el pueblo tiene cada vez más participación en las decisiones, como en abril de 2002, cuando se movilizó contra los golpistas.

Hugo Chávez tiene cuatro hijos: Rosa Virginia, María Gabriela, Hugo Rafael, y Rosine, que tiene seis años y es hija de su segundo matrimonio. El domingo 15 fue a votar con su hija mayor. La CIA participó directamente en el golpe de 2002; todo el mundo sabe que Estados Unidos no lo quiere. Carlos Andrés Pérez convocó a las Fuerzas Armadas contra el pueblo y ordenó que se cargara contra los barrios humildes. Carlos Andrés Pérez la va de democrático, sin embargo, es un golpista, es un tipo terrible y allí Chávez se unió al pueblo que salió a la calle y se enfrentó a lo que Pérez dispuso.

En la misión "Barrios adentro" Cuba le mandó diez mil médicos. Ellos están en todos los barrios y cuando les toca un barrio pobre, y no están las condiciones adecuadas, no tienen problemas: duermen en el piso. Es algo tan hermoso e increíble, porque si uno no lo ve no lo cree. La entrega de ese pueblo, la manera en que están preparados, cómo están formados. Si son médicos o ingenieros, no tienen pretensiones. Aquí, no todos, pero uno ve cómo muchos profesionales se encumbran y por nada dormirían en el suelo. A propósito de este tema, muy poco tiempo atrás mataron a un médico cubano durante un robo en una casa, como pasa aquí también. Chávez lo llamó a Fidel muy afligido y Fidel le dijo: "Bueno, eso es lo que pasa en nuestros pueblos donde hay hambre". No se hizo un drama ni nada de eso.

Nosotros vimos el trabajo que realizan todos los días y cómo los venezolanos van a curarse a Cuba, en muy poco tiempo se hicieron más de mil operaciones de cataratas.


Venezuela, el referéndum y la "imparcialidad"

La creación de la empresa estatal argentina de petróleo ENARSA, junto con PEDEVESA, nos da algunas posibilidades.

En Venezuela, la prensa está contra el gobierno. Apoyó el golpe de 2002, todos lo saben, por eso se fundó la "TV Vive", una televisora estatal que intenta formar una red, donde la Argentina tendrá participación.

Yo he ido muchas veces a ese país. Estuve en los momentos más duros, inclusive hablé en un acto junto al vicepresidente. También estuve en los momentos de alegría, como cuando Chávez volvió al poder, después del golpe de 2002 y las Madres fuimos invitadas. En esta ocasión, como la anterior, también fui invitada especial de Chávez, pero además me solicitaron como veedora internacional. Hubo casi doscientos cincuenta veedores de todo el mundo. Entre ellos se hablaba de que se debía ser neutral e imparcial, algo bastante ridículo porque estaban Jimmy Carter y Gaviria. Yo planteé, abiertamente, que las Madres nunca fuimos imparciales ni neutrales y que no lo íbamos a ser justo ahí. Lo que había era mucha hipocresía porque todo el mundo sabe cuál es la posición nuestra y cuál es la de Carter. Muchos europeos sentían el deber de ser imparciales a rajatabla.

Nosotros llegamos, conversamos, nos reunimos. Ustedes saben que de Argentina fueron muchos diputados, Duhalde y Alfonsín. Se hicieron reuniones para ver cómo se iban a organizar y se dividieron los políticos y personalidades por una lado, y los intelectuales por otro. Justamente, en un país donde no se quieren más divisiones ni fraccionamientos, los que fuimos de otros países armamos las divisiones. Las Madres no encajábamos en ningún lado porque no somos un partido político, ni somos intelectuales, ni personalidades. Le dijimos a un español que nosotros somos una organización política sin partido y me contestó: "Esa categoría todavía no esta" y me sacaron de raje. Otra de las tareas era nombrar algunos voceros, a mí me dijeron que podía ser, a Galeano también. Pero en un momento, saltó una duhaldista-menemista y reclamó que "el Doctor Duhalde, que fue presidente de la Argentina, es la personalidad más importante y se merecía la mención". Carlos Aznárez le contestó que "Duhalde es un asesino", todos se dieron vuelta. "Él tiene dos crímenes, hablando solo de los últimos, Kosteki y Santillán; claro que es un asesino’. Entonces, se paró una mujer que dijo: "Todo es una cuestión política", pero se levantó un español que aseguró que en España Duhalde está muy mal visto. De esta manera quedó juramentado que donde lo encontráramos lo íbamos a escrachar. Por eso no pudo ir a ninguna reunión, además, como yo fui a todas, él se asomaba, veía que estaba yo y se iba. ¡Qué cara dura!

Cuando llegué a Venezuela, a mí me invitó el Señor Presidente, por lo tanto me fue a buscar al aeropuerto la Cancillería, pero estaba el Embajador argentino, también, esperándome con su auto. Yo lo conozco muy bien, sé que es menemista y le dije: "Mire, yo no puedo ir con usted porque me invitó el Presidente". Igualmente, me invitó con una tarjeta a un asado que organizaba.

Continuando con la anécdota de la reunión en la que se elegían a los voceros de cada grupo, en el nuestro fue nombrado Eduardo Galeano, un orgullo para nosotros. Mandó saludos y abrazos para la Universidad. Estaba muy conversador, él por lo general es muy cerrado, pero esta vez parece que había tomado la teta de las Madres. Sí, parece que algo de eso le había pasado porque habló y habló, estaba contento. Tomó el cargo para que no se lo dieran a Duhalde y porque no quedaba otra. A él no le gustan estos cargos donde hay mucha gente, pero lo tomó y lo llevó adelante muy bien.

Esa noche había tres actividades: la marcha final, antes de la elección, de los escuálidos (los partidarios de la revocación del mandato de Chávez), que se parecen a los seguidores de Juan Carlos Blumberg, se visten igual, tienen la misma pinta; la marcha por el cierre de campaña del Presidente, y… el asado del Embajador argentino. Cada uno eligió dónde ir; los que se dicen neutrales se fueron a la marcha del enemigo de Chávez, y neutrales no eran. Nosotros, Carlos Aznárez y yo, fuimos los únicos en la marcha del cierre de campaña del Presidente. Nos pusieron dos coches, uno de custodia, para que pudiéramos pasar porque había muchísima gente. La mayoría de los veedores, los diputados y personalidades asistieron al asado del embajador. Pero como nosotros no éramos neutrales ni imparciales fuimos a la marcha de Chávez. Cuando él se enteró que yo estaba ahí, me hizo subir al escenario. Para las Madres fue un honor participar del cierre de campaña, abrazadas a ese pueblo increíble. Al día siguiente, el Presidente dio una conferencia de prensa. Una conferencia que tendríamos que volver a escuchar porque me impresionó cómo les habló a los periodistas, cómo explicó y articuló a Sucre, a Bolívar y Cortázar, a no sé que filósofo griego, entre sí, y hace de una manera que lo entiende cualquiera. Es un tipo que ha leído muchísimo, no es un intelectual que habla y te hace quedar con la boca abierta y sin entender nada. Se lo explicó a los periodistas y fue una maravilla. Yo no tengo el discurso y me da mucha pena, pero me gustaría conseguirlo porque realmente es un modelo. Habla con mucha claridad de la participación y lo que significa para él cada cosa, pero los periodistas, después, preguntaron de todo. Creo que realmente no había que preguntarle nada más. El discurso final fue igualmente impresionante, es que uno está acostumbrado a los actos políticos de final de campaña de acá, en Argentina. Traje, para que ustedes escuchen, cómo Chávez, después de hablarle al pueblo, de explicarle cómo es la revolución y que les pertenece, que la transformación la estaban haciendo ellos, cómo los convoca. A través de una diana, no la diana de los militares, es una diana que no sé quién la inventó y yo la traje para que la escuchen, porque es tan provocadora a la lucha, porque él pasaba la diana y hacía el galope del caballo, arriba del escenario. Es difícil de contar. Ustedes imagínense: un escenario, un montón de gente vestida de rojo, el Presidente con una camisa roja con la leyenda NO. Miles y miles de personas con esta diana tronando y él haciendo el galope del caballo y diciendo: "Compatriotas, los convoco". Pensás que esto es de otro mundo. Qué le pedía a la gente: le pedía que al otro día, el día de la votación, a las tres de la mañana quería sentir la diana en todas las calles y todas las bombas de estruendo que la gente pudiera tirar, porque había que empezar a caminar para ir a las mesas de votación. Yo pensaba quién le va a hacer caso. Pero a las tres de la mañana en punto atronaron la diana y las bombas (los chinos nunca vendieron tantas bombas). No se podía creer, ustedes no saben la emoción, uno quiere estar con todos ustedes, uno quiere poder contarlo. Pensaba "por qué no hay más gente de la nuestra acá", es tan lejos, es tan caro... No se puede creer que un presidente, un hombre, pueda tener tanta ductilidad, tanta comunicación con su pueblo y ser tan creativo en este tipo de cosas. Esa noche terminó la campaña, les pidió que no vayan vestidos con alguna prenda que tuviera la leyenda "No", porque sería un voto cantado, y que eligieran otro color para vestirse ese día, pero la gente fue vestida de rojo, porque ese es su color.


El barrio "23 de Enero"


El día anterior fuimos al barrio "23 de Enero", un barrio de Caracas que tiene setecientos mil habitantes. Allí hay muchos cubanos y tupamaros que los están ayudando. Yo fui hace un tiempo, pero ahora ya tenían las escuelas para los chicos del barrio. Ellos se dieron cuenta que los chicos están mucho en la calle y entonces han organizado actividades para contenerlos dentro de la escuela: les dan un desayuno cuando llegan, estudian, almuerzan y después tienen dos horas para jugar con la computadora, para chatear, para hablar con otros chicos, y después hacen toda la tarea que tienen para el otro día, les dan una merienda y se van a su casa. Una maravilla. Además tienen un montón de cosas para hacer y para jugar. Es decir, que en educación está funcionando la Misión Robinson, que le ha dado educación a un montón de gente. Chávez estaba orgulloso porque una vez se había recibido un viejito de cien años, había terminado la primaria. La gente quiere saber, quiere aprender, por eso se han desparramado por todo el país. Le han dado los documentos a toda la gente que no los tenía.

La utilización de la huella digital en estas elecciones aporta más que claridad. Aunque era un poco más complicada que la votación común, ya no votan los muertos. En ese barrio vimos a las mujeres preparándose, porque el presidente pidió que usen todo lo que tengan a mano para llevar a la gente a votar. Mientras, la derecha estaba alquilando todos los buses para que no los puedan utilizar. El presidente decretó que todo el transporte fuese gratuito. Además, pidió que a la gente se la atendiera, ya se sabía que iba haber demoras porque no había mesas de votación suficientes. Entonces, se repartieron unas bolsas en las que había de todo: agua, pollo, frutas, papel higiénico, servilletas, todo para atender a la gente que iba a votar. Acá, en cambio, no tienen comida ni los que son autoridades de mesa. Las colas eran larguísimas, había mesas donde votaban doce mil personas, imagínense lo que era eso, pero era tanta la alegría de la gente, de es pueblo y su revolución. Ellos la sienten como propia, saben que han avanzado en salud, con los diez mil médicos enviados desde Cuba, como así también en la educación. En esos barrios organizados, tan duramente organizados, está bien planteada la revolución. Un día nos dijeron: "Con Chávez o sin Chávez la revolución la tenemos que hacer. Chávez nos está ayudando, está metido en esto, pero sabemos que los hombres pasan". Es un barrio increíble donde todo lo hacen ellos, casi no necesitan salir del barrio "23 de Enero" para comprar.

Uno que quiere tanto la organización y todo lo que pasa ahora, en nuestro país: ochenta mil partidos, las divisiones entre los piqueteros… Allá se dieron cuenta que eso no sirve. En Venezuela, también, existe la izquierda, que, como acá, no lo quiere a Chávez y se une a la derecha. Por ejemplo, el MAS está con los escuálidos. Así que salimos del acto y nos reunimos con los veedores. Había muchísima prensa, nos dieron unos chalecos para identificarnos como "Veedores internacionales", debíamos definir dónde iba cada uno. A algunos lugares se debía ir en avión o micro. Yo pedí quedarme en Caracas por el tema de la pierna (Hebe se repone de una fractura en la tibia derecha) y porque había muchas mesas para ver. Con Carlos decíamos: "Ojalá nos toque en la mesa en que vota Chávez, por la experiencia". Chávez vota en el "23 de Enero", ese es su barrio y no es casual. Cuando los periodistas se acercaban para preguntarle, hubo una periodista argentina -nunca falta la pelotudez argentina para preguntar- y le dijo: "¿Cómo es que votaba en un barrio de negros y narcotraficantes?". Chávez le dijo: "No merecería que le conteste, pero ya que estoy le voy a contestar..." Con esa grandeza, con esa inteligencia la dejó planchada.


El "No" en las paredes humildes, pintado con cal


Yo tuve algunos problemas. Los diputados, no todos, le pidieron a los que venían de afuera que me hicieran sacar el pañuelo. La gente me conoce y no por el pañuelo sino porque hace años que voy a Venezuela y porque son conocidas las Madres. Yo les dije: "De ninguna manera me voy a sacar el pañuelo, ¡qué esperanza!"

Al llegar a la mesa de votación de Chávez, tuvimos la suerte de ir ahí. Lo esperaban miles y miles de personas, todo el barrio, los setecientos mil habitantes estaban esperándolo. Chávez vino manejando una camioneta con poca seguridad, se bajó, besó, abrazó a toda la gente que estaba ahí. La gente lo quiere y no es populista, no se confundan, ni es un demagogo, porque un populista primero te ofrece de todo y después hace o no hace. Este, en cambio, hace y le muestra a la gente lo que está haciendo. Puso la revolución en manos del pueblo. Levantarse a las tres de la mañana, hacer esas colas y estar tan feliz.

Había algunos que querían hacer lió y decían "Sí, sí, queremos votar". El "SI" estaba pintado en pancartas prolijitas y el "NO" estaba en todos los colectivos, con cal, y en las viviendas con lo que se pudiera: un cartón, un trapito, además tuvieron la inteligencia de mandar por correo una nota que tenía un "NO" grande para la gente que es analfabeta. El nuevo sistema de ir a una computadora y apretar botones es aún más complicado para ellos. Algunos iban acompañados de sus hijos, pero no los podían seguir para apretar el botón de "SI" o "NO". Después ese papelito que emitía la computadora lo metían en un sobre y recién ahí, a la urna.

Fue toda una experiencia el sistema de votación porque impidió que votaran los muertos, estrategia que usaban los escuálidos. Además sirvió para tener los resultados más rápido. Antes que llegue Chávez me dijeron: "Sacate el pañuelo porque si te ve, otra vez, te va a invitar como en el cierre de campaña". Mirá qué locura. Cuando él se enteró que yo estaba en un rincón, me fue a buscar por intermedio de un custodio, para que yo me ponga cerca de él. Y ahí está la foto que pueden ver (ilustra la tapa del Periódico mensual de las Madres, de septiembre de 2004), pero yo no posé, me quedé donde me dejaron y él me mandó a llamar porque quiere muchísimo a las Madres, a esta Universidad y todo lo que hacemos con las Cátedras Bolivarianas. Sabe todo lo que hacemos acá. Nos quiere por haber venido a esta casa. Y tiene ganas de volver... Le gusta que haya tanta correspondencia. A estas Cátedras les da muchísima importancia, todo esto hace a esta cosa tan fraternal, tan cariñosa que Chávez tiene con nosotros. Como les dije, compañeros, fue un privilegio que nos dejen participar y que nos inviten, un privilegio estar ahí compartiendo esa alegría, esa ola infernal.

Nadie se quejaba, cuando faltaban dos cuadras les traían sillas. La gente mayor estaba mucho más atendida, el presidente pidió médicos, ambulancias. Estaba todo previsto. Lo que no se puede creer es que se haya previsto y se haya hecho, porque podemos prever y después no hacer. Muchos dicen "vamos a seguir el camino del Che o de los hijos", pero después, hacerlo es otra cosa. Ese pueblo está comprometido totalmente a seguirlo, lo demostró levantándose a las tres de la mañana, lo demostró desde el día anterior que se preparó, se organizó. No durmió ese día ni a la noche porque esperaron el escrutinio. La gente que terminaba de votar se quedaba para entretener a los que esperaban en la cola. Cantaban, jugaban; por eso no se dice nada, ningún diario, ni Página/12 sacó esta información. Miguel Bonasso estuvo sentado en una mesa conmigo y después escribió que no me vio. Estuvieron y vieron pero contaron lo que quisieron.

La noche del escrutinio final fuimos con Carlos Aznárez a la casa de Mónica y Fernando; caminamos por el centro de la calle, la gente nos saludaba, nos besaba, nos agradecían que estuviéramos ahí. Los motoqueros de Chávez, que estaban como locos, con las motos todas pintadas de rojo… Era una fiesta impresionante que duró dos días. El día entero de la votación fue una fiesta, toda esa noche y todo el día siguiente fueron una fiesta. Para nosotros fue un honor inmenso que nos hayan invitado y que el presidente haya recordado lo que vivió acá.

Toda la gente que estaba en el hotel, de seguridad, del protocolo, tuvo una consideración especial para con las Madres, nos llevaban en auto a todos lados, para que pudiéramos entrar, para que pudiéramos pasar, cualquier cosa que precisáramos estaban ahí para dárnoslo.

Realmente, estaba todo muy organizado; yo, a veces, los critico y digo que hicieron la revolución de casualidad porque, en muchas cosas, son caribeños. Nos llegó el pasaje el mismo día que nos teníamos que ir y yo estaba invitada seis meses antes, nos decían: "Ya está todo" y no llegaban. Fue así: el Presidente Chávez me mandó a decir que invitara a otras personas; por supuesto, yo le di tres nombres que son Antonio Rojas Salinas, nuestro abogado; Carlos Aznárez y Claudio Lozano, porque me habían pedido algún diputado. Mandaron los pasajes de Carlos y de Claudio, y el de Antonio no porque decían que tres no podían. Fueron tan generosos que nos dieron la posibilidad, a la vez, de que nosotros invitáramos. Todo el tiempo estaban diciéndonos: "¿Necesitan algo?" Muy organizados, no había nada que pedir.

Hubo periodismo a montones. Chávez hizo una conferencia al término de emitir su voto. Contestó todas las preguntas aunque fueran retardadas, a todo el mundo le contestaba con la misma paciencia. Él no se pelea aunque dice las cosas más terribles. Tiene una habilidad, los enrosca, los tira arriba de la mesa. No se enoja como muchos gobernantes o ministros de nuestro país. Eso le sale muy bien porque siempre sale airoso. Al contestar como contesta, no hay ninguna dificultad.

No me quiero olvidar de nada, por eso anoté algunas cosas, como por ejemplo que era muy lindo ver cómo se asomaba Duhalde y no venía, eso era muy lindo, lo estábamos esperando.

El Presidente le pidió al pueblo que no se haga eco de las provocaciones porque si entraban en el juego con los escuálidos se iba a hablar de las provocaciones y las peleas. La gente le hizo caso al Presidente y por eso no las hubo. Se celebraron muchas cenas y lugares de encuentro. Por ejemplo "Poder Ciudadano", que nada que ver con el Poder Ciudadano de acá. El tipo que lo preside es muy combativo y dio un discurso excelente. Nos pidieron que las Madres encabezáramos su mesa. Yo había llevado el escudito y en cada mesa estaba la gente con el escudito; para nosotros, era muy emocionante ver el amor con que se lo ponían. Uno no compara porque no se puede comparar, pero quisiera aprender y saber cómo el pueblo llegó a esa organización. El referéndum sirvió para que Chávez se pueda quedar hasta que quiera o hasta que el pueblo diga, porque él lo remarca siempre: hasta que el pueblo diga va a estar.

Me pasó algo que tal vez vean en una fotografía o en una filmación, que es que dos militares de alto rango me pidieron un autógrafo Y me cacharon los periodistas de una manera que ustedes no se imaginan. Yo, haciendo un autógrafo a un milico en un cuadernito, todos me decían: "Hebe, te viniste abajo". Es imposible pensar que un militar te va a pedir que le escribas algo en un cuadernito. Es que son militares que vienen del pueblo, sienten que ellos también están haciendo la revolución.

La organización

Produjeron una cantidad enorme de material. Hicieron unos cuadernosque tienen los discursos de Chávez y acciones de gobierno. Este material se reparte y por eso toda la gente sabe qué hace Chávez, aunque sea de fútbol, de beisball, de cualquier cosa. Hicieron estos libritos que son una maravilla, editaron treinta títulos. Yo traje algunos, acá tengo "El legado indígena", "Compresión de nuestras ciudades", "Vivir en la frontera". Este material lo entiende cualquiera, es tan sencillo y no deja de ser bien político. Hicieron, también, libritos para que pinten los chicos, no con el Pato Donald, sino con su historia, sus tradiciones, con el cuento de un diablo que lo llevan, siempre, a las marchas de Chávez. Entonces, cuando los niñitos pintan saben lo que están haciendo y aprenden desde ahí. Esto es tan sencillo, aquí dice: "Yo nací en la otra rivera" y aquí explica qué es nacer en la otra rivera.

Se están ocupando de todo, hasta el último detalle. Otro libro tiene la cronología de los actos de Chávez, qué hizo en el 2002, en el 2003. Y eso lo han aprendido de los cubanos, que tienen algo maravilloso. Y que es que repiten dos millones de veces lo mismo, hasta que a la gente le entra en la cabeza. El presidente tiene "Aló presidente" los domingos y las propagandas. Además, están proyectando una red televisiva unida con Argentina, Brasil y Cuba. La televisión local está obligada a pasar las propagandas del gobierno porque existe legislación sobre este tema. Las propagandas no son cosignistas como acá, que dicen "Argentina país", sino que se explica qué es lo que hace el gobierno en cada lugar, cuánta gente alfabetizaron, a cuántos les dieron los documentos, cuántos médicos hay, dónde encontrarlos, y es fabuloso que se sepa todo lo que hace o deja de hacer el Presidente.

Es una enseñanza impresionante de un pueblo que siente que la revolución la están haciendo todos los días, con un hombre que les prometió que iba a pelear hasta el último día de su vida, que no se va a entregar a los Estados Unidos y que no guardó los fusiles, los tiene al lado de la cama.

Él cree mucho en dios, tiene una cruz, y también cree en la Constitución. Estos dos elementos los saca permanentemente. Entra en la teoría de la gente, de la milagrería de la virgen tal o cual. Creo que por eso el pueblo lo ve más cerca, porque él también entra en todas esas creencias. Habla y cuenta de ese santo o esa virgen, qué pasó aquel día. Es un tipo que sabe muchas cosas, al nivel más sencillo que uno pueda pedir.

Por todo esto, yo quería contarles a ustedes lo que viví, y agradezco a Alberto Guilis, que me dio la idea. Realmente, compañeros, la lucha del pueblo venezolano empezó el 16 de agosto, el día posterior a las elecciones, no es que terminó el 15. Porque desde muchos lugares lo van a combatir. El Presidente Chávez tiene mucho interés en profundizar lo hecho, cosas como lo del astillero, las compañías de petróleo, hay muy buenas intenciones de seguir las relaciones con Argentina y también, nos da muchas posibilidades.

Bueno, esto es lo que quería contarles. Gracias por escuchar.

Hebe de Bonafini

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