AMASU-Apoyo a Madres Suecia
Principal
Jueves
Radio
Opiniones
En el camino
Presentación
Actividades
Actualidad
Historia
Universidad
Svenska

Editorial de ¡Ni un paso atrás!

AM 530 "La voz de Las Madres"

Programa del 3 de abril de 2008

Hebe nos entregó el pañuelo a todos

Demetrio Iramain

Sesenta y un días atrás, el pasado 31 de enero, las Madres de Plaza de Mayo se reunieron con la Presidenta de la Nación. Era jueves. En el encuentro en la Casa Rosada, mantenido en horas de la mañana, las Madres reclamaron a Cristina Fernández de Kirchner una medida gubernamental concreta, efectiva, drástica, que las anime a cambiar el cartel azul que demanda la urgente distribución de la riqueza, y con el que las Madres marchan cada jueves, en el centro de la Plaza de Mayo.

En la tarde de aquel mismo día, las Madres comandaron en el edificio donde funcionó el Liceo Naval de la ESMA, una jornada inolvidable: tras marchar en la Plaza como todas las semanas, fueron al ex predio de la Marina a recuperarlo de las manos genocidas (que sirvieron al interés de la oligarquía ganadera, entre otras elites que sostuvieron el Golpe y se beneficiaron con sus planes económicos) y convertirlo en un espacio de arte y cultura popular, simbolizando la expropiación con un mensaje elocuente: pintar soles y flores sobre las paredes de aquel tenebroso lugar, transformándolo en plena vida, en color brillante, en arte que reflexione, indague y recree los misterios y la belleza de la vida que viven las gentes del pueblo. Sus luchas, sus amores, sus desvelos; la poesía incesante de la rabia y la solidaridad, porque de esa carnadura estaba compuesta la lucha de los desaparecidos.

Resulta conmovedor recordar, hoy, completa aquella jornada, desde los hechos de la mañana y hasta los del atardecer, y ponerla en blanco sobre el negro de la actual coyuntura política. Porque apenas dos meses después del último encuentro entre la mandataria y las Madres, Cristina Fernández da respuesta al reclamo de la Asociación y Hebe de Bonafini lo reconoce, entregándole en público su pañuelo blanco, delante de una Plaza de Mayo colmada como en sus más fechas más históricas. Miles de trabajadores y militantes, amas de casa y jubilados, estudiantes y profesores, poetas y científicos, se citan a las cuatro de la tarde para defender al gobierno y dar apoyo a las recientes medidas oficiales: retenciones a la ganancia del capital rural más concentrado en el camino de distribuirla entre el resto de la población, como exige el cartel de las Madres y que ellas requirieron en persona, cara a cara, a la Presidenta hace dos meses nada más.

Todos se sorprendieron el martes cuando al terminar el discurso de Cristina, Hebe se acercó a abrazarla y acto seguido se desató el nudo del pañuelo blanco bajo el mentón y se lo ofrendó a la Presidenta. También se sorprendió la mandataria, a juzgar por la visible turbación que comenzó a subirle inmediatamente por el rostro. Las otras Madres que presenciaban el gesto, en cambio, es seguro que no se hayan sorprendido tanto. La seña de Hebe, haya sido espontánea o premeditada, es la resultante de una decisión política del pleno de la Asociación Madres de Plaza de Mayo, que desde hace ya bastante tiempo resolvió acompañar, apoyar, criticar sintiéndose parte, sugerir, aportar al proceso político-histórico que atraviesa el país y que conduce, circunstancialmente, Cristina Fernández de Kirchner, como antes lo hizo su esposo Néstor, pero que tiene a millones de argentinos como protagonistas centrales. Definitorios. Excluyentes. Esos, precisamente, venimos a ser nosotros, aquellos trabajadores y militantes, amas de casa y jubilados, estudiantes y profesores, poetas y científicos, que poblamos la Plaza de Mayo el 1º de abril y dimos un nocaut popular al lock-out de los patrones del campo.

Construir, avanzar, fructificar, organizar, de eso se trata esta edificante instancia política, social y cultural a la que arribamos los argentinos. De rehacer el país pugnando por nuestros intereses de clase en quebranto de los intereses de las clases poseedoras de la patria, históricamente enemigas del pueblo. Ayer, los patrones del campo y sus empleados domésticos en los cuarteles militares; hoy, los patrones del campo y sus empleados domésticos en los medios de comunicación. Siempre, los que quieren para ellos solos la tasa de ganancia, no importa si para acrecentarla hay que súper explotar y desabastecer al pueblo, provocando una espiral inflacionaria en la que siempre serán trabajadores asalariados quienes más pierdan.

Vuelvo a ese momento único, inédito, en el que Hebe desanudó el pañuelo blanco con la leyenda “Aparición con vida de los desaparecidos” y lo entregó a la Presidenta de la Nación Argentina. No fue sólo Cristina Fernández de Kirchner quien lo recibió, acunándolo en su pecho, como hizo. También fuimos nosotros, miles en la Plaza, millones en el país, que referenciamos nuestros propios sueños para la vida en sociedad en el pañuelo blanco de las Madres. Desde abajo, sobre las baldosas rojas de la Plaza, desde donde mirábamos, sólo atinamos a llorar, bajito pero firmes, como quien, a la vez que confiesa un secreto de siglos, no quiere despertar al bebé que duerme en el otro cuarto. No seremos iguales después de esa jornada. El compromiso de hacer feliz a nuestro pueblo, vengando así la sangre de los que cayeron, dio un salto cualitativo, como se dice. Ya no es compromiso, solamente; ahora es mandato. Desafío. Desde la más alta magistratura del país, hasta el último pasillo que habitan los pibes de los barrios olvidados, en el séptimo subsuelo de patria, precisamente allí donde las Madres plantan bandera y construyen casas para incluir argentinos en la sociedad a través del trabajo y la formación de mejores personas, serias porque laburan, concientes porque ya no mendigan, dignas porque a nadie deben nada sino a sus iguales de clase. ¿No será ésa La Revolución, y no esa palabra hueca que cuelgan en sus carteles variadas organizaciones de izquierda, autoproclamadas populares, que otra vez, otra vez más, equivocan dramática y obscenamente el camino?

 

 

Web de Madres   Subir
Subir
AMASU - Apoyo a Madres de Plaza de Mayo - Suecia