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Editorial de ¡Ni un paso atrás!

AM 530 "La voz de Las Madres"

Programa del 14 de febrero de 2008

El pajarito casi muerto alzó el ala y pió

Demetrio Iramain

Pasaron casi 40 años entre la masacre de Trelew y hoy.

Con el fusilamiento de aquellos 16 compañeros, los genocidas comenzaron a delinear los detalles más finitos de su mayor obra criminal: asesinar definitivamente al pueblo mediante la muerte clandestina de los dirigentes y militantes de sus organizaciones, el rigor de la mordaza, la expulsión del territorio a los justos y decididos, la negación de la mínima noción de solidaridad, verdad, razón; el ocultamiento para siempre de miles y miles y miles de seres humanos.

Pero hete aquí que no pudieron matarlo del todo. El pajarito objetivamente casi muerto alzó el ala y pió.

La reactivación de la causa penal por el fusilamiento de la Marina de Guerra Argentina, ocurre a casi cuatro décadas de aquello. La prisión para el que fuera capitán Sosa y ordenara las ráfagas de metralleta sobre los cuerpos inertes de los compañeros, llega tarde pero siempre a tiempo. El auto de detención opera como un recordatorio y reivindicación a los fusilados en Trelew, al sur del sur, debajo de todo el mapa que contiene a un continente que renace. Redimensiona el coraje y la valentía de los tres compañeros que sobrevivieron a la masacre, contaron con detalles cómo fue el fusilamiento y, una vez en libertad, regresaron, altivos, a la lucha revolucionaria, hasta que cayeron definitivamente luego, en la dictadura del 76.

¿Advertimos todos, acabadamente, la trascendencia política, histórica, simbólica y jurídica de la detención de Sosa y demás lugartenientes del fusilamiento? Los que están del lado de los intereses populares pero actúan objetivamente en contra de ellos, ¿no se preguntan, no se cuestionan, no indagan acerca de las implicancias que la medida judicial conquista, como lo es reivindicar la mayor acción protagonizada por las organizaciones armadas de la década del setenta? La mayor, sí, por la espectacularidad y magnitud de lo logrado, y también porque la fuga del penal de Rawson fue la única que encontró a las organizaciones armadas en unidad, coincidiendo en un objetivo superador de todas las diferencias puntuales que las mantenían enfrentadas. Cuán necesaria es aprender hoy aquella lección del penal de Rawson.

Quienes critican al gobierno por pura gimnasia, ¿no se dan cuenta que es la política oficial en materia de derechos humanos, medular en la experiencia kirchnerista, la que hace posible que los jueces se cuadren, y su típico gatopardismo mute en decisiones de trascendencia y fallos ejemplificadores, inéditos casi en la Justicia argentina, como lo es la búsqueda y detención del marino Luis Sosa?

Casi por cuarenta años se guardó la Marina, y no inquirió la Justicia, y observó con pasividad el poder político, el secreto del paradero del fusilador. Y ahora lo encuentran en Buenos Aires, y lo regresan al sur esposado y preso, y la Marina genocida, y sus defensores en los medios, y sus pagaderos en las compañías financieras, y sus mandantes en las multinacionales, y sus laderos en los altares más encumbrados de la Santa Iglesia Católica, se quedan moqueando la nariz, amuchados en un rincón, desorientados.

Sabemos que el recuerdo verdadero, el más justo y necesario de los caídos, es aquel que deviene en reivindicación de su lucha. Un fallo judicial también lo es. Nosotros no queremos monumentos para ellos, ni flores para ellos, ni dinero a cambio de sus bellas vidas. Ellos fueron valientes y dieron su sino para que ahora nosotros podamos soñar con la justicia y la libertad, y según el modo que el presente tiempo histórico nos dicta, podamos construirlas.

La sangre caliente y solidaria que tantos derramaron, sirvió para que los jóvenes de ahora podamos leer, estudiar, formarnos en el arte y la política con ética y principios. Incluso, dentro de los mismos espacios físicos que los genocidas utilizaron para aprender sus métodos de terror.

No interpretarlo así, ¿no será que ayuda a secar la sangre toda roja de los 16 compañeros fusilados en Trelew, que tantos esfuerzos militantes costó mantener caliente, espesa en el horizonte del país?
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