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Hebe de Bonafini
Qué tal
cómo les va. Buenas Tardes. Qué dicen. Seguimos con el veranito,
no. Está lindo. ¿Están tomando mate, están esperando
el programa? ¿Se acordaron que hoy íbamos a hablar de salud? ¿Se
acuerdan que les anuncié?
Es importante que escuche. No se pongan a hacer las cosas. Nada de planchar
y hacer la comida porque se distraen y no escuchan bien. Los programas tienen
que ser para que la gente los escuche. En este programa vamos a hablar de salud.
Ya tenemos acá algunos de los invitados. Pero ustedes saben que yo siempre
hago una editorial y como no puede ser de otra manera el editorial que voy a
hacer hoy tiene que ver con lo que vamos a hacer el 24 de marzo. Y el 24 de
marzo, por supuesto, que vamos a hacer programa también.
Pero un poco hoy les quería hablar porque, me puse a repasar, cuántas
cosas dijimos el 24 de marzo.
Ayer terminé de leer el libro de Ulises Gorini, el segundo tomo de la
Rebelión de las Madres, está espectacular, como teníamos
todo guardado ahí salta todo lo que nosotros hicimos. Y a veces me asusto
de ver todo lo que hablamos, todo lo que escribimos y cuando me puse a mirar
y a repasar muchos años tuvimos que repetir. Alguna gente dice sí
somos igual que las Madres y hace cuanto que luchas y te dicen y
dos años, tres años. No, entonces no sos igual, nosotros
ya llevamos 31 y son 32 del golpe. Y saben las veces que tuvimos que repetir
lo mismo, saben las veces que le tuvimos que decir al pueblo lo que las Madres
queríamos, saben cuántas veces nos miraron con mala cara. Al principio
casa nadie nos escuchaba porque no había medios que transmitiera lo que
decíamos. Después cuando vinieron los gobiernos llamados constitucionales
o democráticos como ustedes les quieran llamar, para nosotros eran sólo
constitucionales, las Madres empezamos a ser molestas, muy molestas. La
plaza era antidemocrática, lo que decíamos
no queríamos
esperar y realmente lo que nosotros siempre quisimos y seguimos pidiendo
es cárcel para los asesinos y no nos equivocamos cuando dijimos que no
los iban a condenar, no nos equivocamos cuando dijimos que Alfonsín había
sido cómplice. Cómplice porque acordaron.
Mucha gente no
sabe que Alfonsín estudió con Arguindegui, Alfonsín estudió
en la escuela militar, así que tiene un poquito de alma de milico. Y
después Alfonsín les hizo a los militares la ley de presunción
de fallecimiento. O sea que ya les dio una mano porque decía que toda
persona que por seis años no fue vista, está muerta. Mirá
que bien, nadie nos dijo nada, nadie se hizo cargo, pero decretaron por esa
ley que en seis años que no se veía a la persona estaba muerta.
Y por eso Alfonsín
acordó, por eso le dieron elecciones. Porque acordaron que no iban a
condenar a Bignone. En fin, un montón de cosas que las Madres veníamos
viendo y veníamos tragando saliva.
Y yo leía
y leía, leía todavía en el 92 y en el 93 y en el 94 y siempre
tuvimos que pedir lo mismo y todavía hoy las cosas están lentas.
Estamos muchísimos mejor. La derogación de las leyes del perdón
fue importantísimo, la derogación del indulto importantísimo,
de determinar que fueran presos a las cárceles comunes también
es importantísimo, pero falta. Falta porque todavía hay mucha
complicidad.
Tenemos todos o
casi todos los jueces de la dictadura, que todavía son capaces de cajonear,
que todavía son capaces de disponer
yo escuchaba cosas que no podía
creer, hechas por los jueces: Viviani, el de los taxistas cometió un
delito, para pagar el delito le pidieron cuatro mil pesos pero además
que tiene que llevar con su taxi todos los fines de semana a los viejitos de
los geriátricos. Él no va a pagar los cuatro mil ni va a llevar
los viejitos de los geriátricos, dice que va a mandar a otro, no se puede
creer. Todavía la impunidad, porque quién es Viviani.
Imagínense
los milicos que además de todo poder, tienen poder económico.
¡Saben cómo les pagan a los jueces! Son unos vendidos y ni les
cuento a los fiscales. Así que bueno, seguimos reclamando.
Ahora desde otra
optica, desde otro lugar, con muchas más ganas porque pasan cosas muy
importantes. Muchas de las que ni creíamos que íbamos a ver, ni
disfrutar si querés. Pero todavía falta.
Entonces nosotros
decimos que para seguir venciendo a la muerte Sueños Compartidos.
Porque el acto lo vamos a hacer ahí, en la Villa 15, en la Ciudad Luz,
en el Elefante Blanco, porque ahí vamos a anunciar qué vamos a
hacer con el Elefante Blanco. Hay un proyecto maravilloso, se va a aprovechar
todo, de arriba abajo, hasta el tercer subsuelo: escuelas, universidades, lugares
de esparcimiento, hospitales, hospitales para la boca, hospitales para los niños,
va a haber de todo.
Eso vamos a anunciar
en el acto que vamos a hacer, pero además yo le voy a contar a la gente
del barrio qué es el 24 de marzo, porque hay mucha gente que no sabe,
gente que vivió nada más que para subsistir. Algunos son jóvenes,
otros no saben ni leer ni escribir, las radios nunca lo contaron, las televisiones
nunca lo pasaron. Saben quiénes somos las Madres, pero qué pasó
el 24 de marzo no. Por eso me parece importante que en esos lugares más
desprotegidos, si querés más solitarios, que las Madres contemos
qué pasó.
Vamos a pasar la
película de las Madres, la historia de los treinta años y una
pequeña película donde se muestre que va a ser ese Elefante Blanco,
que es como poner el sueño de nuestros hijos.
Así que
por eso, todavía tenemos que seguir pidiendo, cárcel para los
asesinos, cárceles comunes, por suerte ya está determinado. Muchos
piden que los manden a la casa, porque son tan miedosos, de valientes no tienen
nada, entonces no quieren ir a cárceles comunes, porque ya saben lo que
les espera.
¡NOSOTROS
PEDIMOS CÁRCEL PARA LOS ASESINOS, NI OLVIDO, NI PERDÓN, NI RECONCILIACIÓN!
Que a nadie se le pase por la cabeza, porque a veces algunos políticos
tienen esa idea loca de que alguna vez hay que reconciliarse.
¡AL ENEMIGO, NI AGUA!
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