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Buenos Aires, 14 de enero de 2005

Otra vez el plan Cóndor en América Latina

“Además de Rodrigo Granda, también habrían sido capturados
elementos militantes del ELN colombiano”

Entrevista realizada por Luis Iramain, Oscar Palacios y Demetrio Iramain.
Producción Mauricio Polchi.

En una entrevista concedida al programa radial ¡Ni un paso atrás!, de la Asociación Madres de Plaza de Mayo, el vocero de la APDH de Ecuador e integrante del grupo de monitoreo sobre el Plan Colombia, Alexis Ponce, advierte la reedición del Plan Cóndor en América latina y brinda una importante primicia: mientras se desarrollaba el segundo Congreso Bolivariano de los Pueblos no solamente fue capturado Rodrigo Granda, sino también elementos militantes del Ejército de Liberación Nacional (ELN) en la frontera colombo-ecuatoriana.

-Ponce, cuéntenos qué ha sucedido hace exactamente un mes con Rodrigo Granda

- Yo creo que después de transcurrido este tiempo ya es hora de decir lo que está pasando. Yo tengo dos tesis. La primera es que Colombia, a través del gobierno del señor Alvaro Uribe Vélez, se está convirtiendo en una especie de Israel del Medio Oriente pero en los Andes. El papel que los militares colombianos, la cancillería colombiana y la política del poder colombiano ejercen sobre toda la región, es altamente sorprendente y riesgoso. Yo creo que estamos asistiendo en el panorama continental a la lenta e impune construcción de un inédito fenómeno que desde Colombia quiere expandirse al resto de la región, lo que yo llamo la configuración del primer Estado paramilitar en “democracia”, en democracia entre comillas, en América latina. Y que tiene un parecido bastante alto con el papel que juega Israel en Medio Oriente. Ahora con esta política de secuestros: primero fue Simón Trinidad en Quito, ahora es Rodrigo Granda en Venezuela. Pero además, yo quiero decir esto y por el programa de las Madres de Plaza de Mayo por primera vez, puesto que no lo conoce nadie: nosotros tenemos datos muy confiables que hemos recibido, acerca de denuncias sobre que durante la realización del segundo Congreso Bolivariano de los Pueblos no solamente fue capturado Granda, sino también elementos militantes del Ejército de Liberación Nacional (ELN) en la frontera colombo-ecuatoriana. Por tanto no se trata de un esquema aislado, sino de una estrategia que tiene a Estados Unidos por detrás, pero también a las inteligencias de Israel y de otros países-potencia que están colaborando abiertamente con Uribe Vélez en trazar esta sombra de la israelización de Colombia en las fronteras.

Finalmente, la otra tesis que sostengo es que estamos viviendo una reedición moderna, posmoderna, del Plan Cóndor, que ya sufrimos los pueblos especialmente del Cono Sur durante los setentas y ochentas, y que ahora también esto traerá resultados. Que nadie se sorprenda después, porque yo veo que hay muchos sectores sociales, políticos e intelectuales en el continente que no han dicho absolutamente nada sobre este tema y a mí me parece preocupante. Debemos tener en cuenta las palabras recientes, en octubre nomás, de uno de los jefes militares más importantes de Estados Unidos, un coronel del Comando Sur, según quien todos los grupos marginados económicamente en América latina, como los piqueteros de Argentina, los cocaleros de Bolivia, los Sin Tierra de Brasil, los indígenas de Ecuador, los círculos bolivarianos de Venezuela y agrupaciones de agricultores en Paraguay, son grupos altamente desestabilizadores que pueden ser llamados “terroristas”. Y entonces, bajo esa acepción, esa lógica y esa estrategia norteamericana con su títere que es el gobierno colombiano, estamos asistiendo a estas dos configuraciones que desafortunadamente tienen ahora víctimas en la insurgencia armada colombiana, pero que también se cobrará víctimas en las organizaciones sociales y populares del resto del continente.

- Ponce, usted mencionaba en un reciente artículo que está circulando, la operación, también, bajo la forma de contratistas civiles de agencias de inteligencia norteamericanas y al mismo tiempo españolas, en el territorio de los Andes, es decir, no sólo en Colombia y Venezuela sino también en Ecuador. ¿Sería esto, entonces, la configuración de un segundo Plan Cóndor?

- Totalmente. Cuando nosotros revisamos todos los documentos del Comando Sur así como los documentos de “los tanques del pensamiento” y “los halcones” que rodean a George Bush, así como las inteligencias de los principales ejércitos en el continente, miramos con mucha sorpresa pero también con la claridad de que en la década del noventa y hasta el año 2000, va configurándose una nueva especie del pensamiento militar según el cual los Estados Unidos seguritizan todo y a través de estos mecanismos lo que hacen es privatizar las guerras de baja intensidad. Hoy no es nada sorprendente que en Irak, por ejemplo, de manera casi pública, el Comando del Ejército norteamericano ha citado que la próxima estrategia será salvadoreñizar la guerra en Irak; es decir, el uso de los llamados escuadrones de la muerte. Y esto lo hacen a vista y paciencia del mundo entero. Entonces, asistimos a la creación de un orden, en donde hay un Estado terrorista que dirige a estas acciones y que cuenta en América latina con estos cuarteles menores, en los que principalmente Colombia viene jugando un papel terrible. Pero, ojo, también la propuesta es privatizar la guerra, acostumbrarnos a que los contratistas, que es un eufemismo para decir mercenarios, ocupen y sean parte de nuestra realidad latinoamericana, fundamentalmente en la zona andina ahora, pero también en la Triple Frontera, también en los lugares donde ellos ven que es necesario intervenir. El otro objetivo es, precisamente, la destrucción y la desestabilización a través de todas las armas posibles de la Revolución Bolivariana venezolana.

- Usted sitúa como una zona muy caliente de América latina la geografía andina. Concretamente en Ecuador, usted advierte que para enero de 2005 se prevé una coyuntura muy peligrosa. ¿En qué consiste ese peligro?

- Bueno, es que se han peleado los compadres. Gutiérrez traicionó a los indígenas y a las izquierdas ecuatorianas mediante a las cuales subió al poder. Como todo el continente sabe, Gutiérrez traicionó esos postulados y se alió a la derecha y a Estados Unidos llamándose el “mejor aliado en la lucha contra el terrorismo” y el mejor aliado de Uribe Vélez y, sorprendentemente, hizo alianzas con la ultraderecha ecuatoriana, con la cual acaba de pelearse y otra vez destaca un supuesto discurso antioligárquico. Nosotros decimos que estamos entre dos mafias, entre Frankestein y el Conde Drácula. Y las izquierdas están bastante desorientadas. Los grupos sociales están siendo muy duramente atacados. Precisamente, en el día de ayer, miércoles 12, se ha amenazado con ocupar por la fuerza el local de la CONAI, la organización indígena más importante del país. Y todo esto en un contexto regional, en el que Gutiérrez esgrime este nuevo discurso “antioligárquico”, pero en medio del cual se vendrán manifestaciones de derecha muy parecidas a las que circulan por América latina: las marchas por la seguridad, como en Buenos Aires, que no es sino la marcha de la ultraderecha que no tiene otro discurso más que el de la “seguridad” para poder lanzarse a la calle. Igual sucedió en México y ahora va a suceder, el día de mañana, en Guayaquil. La ultraderecha se toma las calles por la “seguridad”, pero en un claro mensaje de desestabilización a Gutiérrez. En medio de esos dos fuegos estamos las organizaciones sociales y populares ecuatorianas. Pero más allá de esto, Gutiérrez con Toledo en el Perú y con Uribe Vélez en Colombia, ejemplifican lo que yo he denominado el Eje del Pacífico, el eje retrógrado del Pacífico, frente al cual está el Eje progresista del Atlántico, con la Argentina de las Madres, de los piqueteros, del presidente Kirchner; con el Uruguay de Tabaré, con el Brasil de Lula, con la Venezuela bolivariana, con Cuba en el Caribe y con Panamá de Torrijos. Entonces, frente a esa geopolítica progresista del Atlántico se levanta Uribe, se levantan Gutiérrez y Toledo para configurar una ola defensa, algo que me parece que es ya imbatible, porque existe el salto adelante que damos las organizaciones sociales y los sectores de izquierda y políticos progresistas de toda la región a los efectos de configurar un nuevo mapa que destruya por completo la doctrina Monroe. Yo creo que asistimos al entierro en esta coyuntura, en esta etapa histórica, del mundo unipolar. Y Estados Unidos está desesperado tratando de evitar aquel colapso y a través del terror, por supuesto, pues no tiene otras armas sino éstas. Entonces, las dinámicas que vemos en el Pacífico y particularmente en la zona andina, responden a esos hechos, sabiendo de antemano que están condenados a la derrota. Sin embargo, en esa derrota dejarán saldos lamentables a través de esta reedición del Plan Cóndor, del cual ya debemos empezar a hablar con suma claridad en todos los espacios posibles.

- Alexis Ponce, desde Buenos Aires lo saludamos y le agradecemos la comunicación con el programa de las Madres de Plaza de Mayo, y nos sumamos desde ya a esa denuncia contra el Plan Cóndor y la persecución de todos los compañeros en Latinoamérica. Gracias.

- Gracias a ti y gracias a las Madres. Aquí tengo en mi escritorio, en la APDH, que es donde estamos haciendo esta comunicación telefónica, la bandera azul de las Madres que me entregara mamá Hebe y que la llevo con mucho honor. Un abrazo para todos.

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