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Marcha del jueves 1 de febrero de 2007
Nuestros
hijos están ahí, en el barrio, en la villa, construyendo.
Habló: Hebe de Bonafini
Compañeros, otra vez, otro jueves más tenemos el honor de que los pibes de las colonias con situaciones difíciles, muy amparados ahora y en hogares, compartan otro jueves más con nosotros. Los profesores les están enseñando la historia, los traen aquí para que conozcan la historia. Recién una chiquita me preguntaba y yo le decía que hace 30 años que venimos todos los jueves, claro, ella es tan chiquita que para ella 30 años es muchas vidas. Pero los 30 años demuestran que las luchas son eternas, que las luchas no terminan.
Estamos felices porque hoy inauguramos el jardín maternal, el Jardín de los Abrazos, en la Villa 15. Es el jardín más lindo que hay en Buenos Aires, ni el más caro es tan bello, tan hermoso, tan colorido, tan equipado para los hijos de los trabajadores que están construyendo las casas en la Villa 15. Y así vamos a construir jardines en cada lugar donde haya construcciones de vivienda, porque estos pibes son los próximos ciudadanos que van a gobernar este país, entonces tienen que vivir como corresponde. Nadie les regala nada, viven con el derecho que tienen a vivir, a una buena vivienda, a una cosa feliz, de color, confortable, con aire acondicionado, con buenas camas, con buenas cunas, y con buenos médicos y con buenas cuidadoras. Algunas serán las mamás, y otras son cuidadoras que están dándoles las pautas a las mamás. Eso por un lado.
Por otro lado, viajo a París porque se va a declarar crimen de lesa humanidad la desaparición forzada de personas. Para nosotras es un momento muy fuerte, porque las Madres somos la única organización que no ha aceptado la muerte de los hijos. Y hoy yo le decía a la gente de la Villa 15, del barrio, de la Ciudad Oculta que ya nosotras no preguntamos más donde están, porque nuestros hijos están ahí, en el barrio, en la villa, construyendo, construyendo las casas, construyendo las escuelas, con la gente del barrio. Ya no preguntamos más donde están nuestros hijos, pero jamás los vamos a dar por muertos. Ni cobramos por la vida de nuestros hijos, ni los damos por muertos. Así que la desaparición forzada de personas, crimen de lesa humanidad reafirma la posición de las Madres. Es la posición más clara y más ética donde desde el principio dijimos que jamás venderíamos la sangre de nuestros hijos. Que la sangre de nuestros hijos tiene el valor de construir un nuevo país, este que están haciendo ustedes pibes también, los que están aquí hoy que vienen con sus profesores. Ustedes también con su esfuerzo, con sus ganas, están construyendo este nuevo país que ustedes quieren, que ustedes necesitan y nosotros, los mayores, por muchos años los tuvimos olvidados.
Así es que hoy estamos muy felices las Madres porque cada día que pasa, cada jueves en la Plaza nos damos cuenta de que con la cabeza alta y con la dignidad que nuestros hijos entregaron su sangre, las Madres también seguimos ese mismo camino. Para darles un lugar, una vivienda, una casa, una escuela, un teatro, todo lo que les corresponde porque nadie está regalando nada. Es lo que la gente de los barrios y de las villas, abandonada durante tantos años, tienen el derecho de tener: vivienda, escuela, hospitales, trabajo, sobre todo trabajo, que es lo más digno que tiene que tener un hombre. Y esto pasa porque hay un nuevo gobierno, una apertura donde las Madres podemos pedir los proyectos y llevarlos a la práctica. La práctica tiene que ver con el hacer de todos los días, de todas las horas y de todos los minutos. Sobre todo para no dejar morir a nuestros hijos, esos por los cuales seguimos luchando. Hasta el jueves.
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