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Jueves en la Plaza, con las Madres

Marcha del jueves 14 de diciembre de 2006

“No podemos seguir entregándole al enemigo nuestras riquezas.”


Habló: Hebe de Bonafini

Acabamos de dejar a Elisa aquí nomás, cerquita, como a otras Madres. La dejamos recién, un poquito antes de la marcha. La dejamos ahí, había dado una vuelta y se cansó. Se cansó y se fue a sentar, y se quedó ahí en la pirámide con las otras Madres. Para siempre, como todas hemos pedido: quedarnos aquí para siempre. Lamentamos que haya compañeros de los sindicatos que no sepan cuánto marchamos, que no sepan que día, a qué hora y qué cosas hacemos las Madres en la Plaza. Por esa ignorancia que tienen es que hacen la marcha un jueves, a la misma hora, y gritan, y cantan, y saltan, y piden. Y no les interesa que en esta Plaza los jueves se está haciendo la revolución. Pero a cada ratito y a cada momento, con cada paso, que aquí nos encontramos con los hijos, silenciosamente pero con mucha fuerza. Pensamos lo mismo que los hijos, queremos lo mismo que nuestros hijos. Por eso el silencio, cuando las Madres marchábamos, invadió la Plaza. Pero la invadió con un grito que sale de adentro, ese grito terrible, increíble de no perdonar, de no olvidar, de exigir justicia, de decir que el hambre es un delito, de pedir distribución de la riqueza ya, de decirle a los compañeros que estamos acá exigiendo siempre lo mismo. Que no precisamos agarrarle el día a otro, que no vamos a otro lugar a pisotear a nadie. Nosotras nos sentimos ofendidas hoy por los compañeros de ATE que eligieron el mismo día, la misma hora y el mismo momento para hacer la marcha, cuando ellos nunca nos acompañan en nuestras marchas.

Hay muchas cosas de las que hablar, pero como la dejamos a Elisa ahí hace un ratito y lo queríamos hacer en silencio, porque la muerte como el nacimiento son respetuosos y en silencio, y nos dio bronca no poder hacerlo como queríamos. Los hijos, los nietos, las nueras, los amigos, las Madres, los jóvenes que nos acompañan ya saben cómo hacemos las cosas las Madres.

Hay muchas cosas de las que hablar, claro. Pinochet que murió en una cama en vez de en una cárcel. Los compañeros que querían gritar y protestar en Chile y que los reprimieron. La presidenta de Chile que dijo que ella ya perdonó, los demás no. Los pueblos nunca perdonamos, ni perdonamos ni olvidamos. Y nos parece fantástico que el pueblo chileno haya enfrentado a esos bárbaros, nazis, fascistas que aplaudían a Pinochet. Acá en este país no se daría nunca el día que se muera Videla que alguien se le ocurriera aplaudirlo, seríamos millones en la calle para decirles “señores, se terminó el fascismo, el nazismo, el militarismo”. Por suerte acá tenemos otro país, tenemos otro gobierno. Que también tiene sus fallas.

Ayer las Madres hicimos un comunicado por el petróleo. Ayer fue el día del petróleo, que otros años se festejaba. Yo soy de familia de petroleros y lo festejábamos contentos. No daba pérdidas, nos daba todo. Éramos familias privilegiadas, cobrábamos participación en las ganancias y teníamos de todo. Hoy el petróleo está en manos de los otros, de los enemigos y le hemos pedido al Presidente, que por favor, que basta ya de que se sigan llevando nuestros tesoros, que se sigan llevando nuestras riquezas. Yo no sé de cifras, no quiero hablar de cifras, no sé nada de economía. Lo único que las Madres sabemos es que lo que tenemos debajo de los pies y arriba de la cabeza es nuestro. Y vamos a luchar y lo vamos a pedir y lo vamos a exigir.

Y desde esta Plaza, le pedimos al Presidente, que nos escuche, que no somos pocos los que queremos que el petróleo sea nuestro como corresponde. De a poquito, lentamente, no le pedimos que de un día para otro nacionalice todo. Sabemos que a veces se hace difícil. Pero que nos de una señal, que nos de una muestra de que nos escucha, que no venimos de gusto a esta Plaza, que nuestros hijos también dieron la vida para que todo fuera de nosotros, dieron la vida por un país mejor. Y si el Presidente sigue pensando que nuestros hijos fueron sus compañeros pensará como ellos, entonces para hacer una Patria grande, una Patria libre y soberana, tiene que ser todo de nosotros. No podemos seguir entregándole al enemigo nuestras riquezas.

Hace un rato nos vino a ver la gente de Palpalá. Abren minas, pudren el agua, claro van lejos para que nadie les diga nada. Todo eso tenemos que pedirle a los que gobiernan que la terminen, que no sigan autorizando empresas que pudren el agua y la vida de la gente. Al enemigo lo echaron de Europa y se vino a poner todo acá, toda la basura acá, un poco en Uruguay, un poco en la Argentina. No nos hagamos los distraídos, no creamos que en la Argentina no están los que pudren todo. Y sino miremos el Riachuelo, ahí nomás, o el Paraná.

La tenemos clara. Sabemos que la lucha de la Plaza no es sólo por Cárcel a los asesinos, no es sólo por la Aparición con vida, no es sólo porque Resistir es combatir. Es también porque los derechos humanos son todos: el agua, la libertad, el petróleo nuestro, la bandera. La Patria se hace entre todos, los que no están y los que estamos; y sobre todo la lucha más grande es para que los pibes no tengan más hambre y puedan ir a la escuela. Para eso tenemos que luchar, porque estos pibes de ahora son los próximos ciudadanos que van tener que gobernar. Por ellos tenemos que luchar. Hasta el jueves que viene.

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