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Jueves en la Plaza, con las Madres

Marcha del jueves 16 de noviembre de 2006

“Nuestra pasión desenfrenada por lo que hacemos convoca a tanta gente
a este Congreso de Salud Mental y Derechos Humanos”


Habló: Hebe de Bonafini

La marcha del jueves 16 de noviembre no fue como las de otros jueves. Esta vez la habitual movilización semanal de las Madres coincidió con el inicio del V Congreso Internacional de Salud Mental y Derechos Humanos, que por quinto año consecutivo organizan la Asociación Madres de Plaza de Mayo y su Universidad Popular. En el acto, que hizo las veces de apertura de este trascendente encuentro político y académico, intervinieron Hebe de Bonafini, presidenta de las Madres, y Gregorio Kazi y Sergio Schoklender, responsables de la organización del evento. Hacia el final, fueron entregados premios Honoris Causa a diversas personalidades del quehacer intelectual y a una organización que lucha por la desmanicomialización. A continuación, los discursos completos.


Hebe de Bonafini: “La Plaza es nuestro bastión”

Estamos aquí como todos los jueves, pero no son los mismos. Siempre decimos que cada jueves es diferente y cada jueves tiene su encanto y tiene la pasión. Este jueves estamos aquí, como siempre, en este encuentro mágico que es con nuestros hijos, este verdadero encuentro que es cuando subimos a la Plaza. Eso que se siente, eso que nos vibra adentro, ¿no? Y se produce una especie de milagro al entrar a la Plaza, al menos a las Madres. Es un milagro lo que sentimos.

Y luego estamos preparadas para inaugurar el Encuentro de Salud Mental y Derechos Humanos. Siempre queremos hacerlo en la Plaza porque este es nuestro bastión, y porque desde ahí nos conocen. Este año hay muchísimas más personas que el año pasado. Muchísimas más mesas. Y disculpen, porque algunos se quejan por no poder ir a todas las mesas. Y bueno…hay mucha gente que participa y nos manda trabajos, y queremos respetar a toda esa gente.

Nunca hubiéramos soñado con esta convocatoria. Empezamos con timidez. Y no sé, vendrá cien, doscientas personas… Entre cinco y seis mil personas vendrán para este Encuentro.

¿Qué convoca a la gente para venir a este Encuentro con las Madres? ¿La locura? ¿La osadía? ¿La entrega? ¿La revolución? ¿La resistencia? ¿La insistencia? ¿La coherencia? ¿El amor infinito a los hijos? ¿La pasión? La pasión desenfrenada por lo que hacemos. Creo que todo eso es lo que convoca a que la gente venga a este Encuentro. Sé que se sacan muchísimas conclusiones fantásticas que se escriben. Aspiramos, a ver si en este se da, a hacer un libro para que todos podamos tener y leer, porque a quienes no participamos nos gustaría saber de qué se trata, de qué se habla. Hay muchísima gente que pide un libro. Vamos a ver si este año, con un poquitito más de esfuerzo, podemos hacerlo.

La Plaza nos convoca cada jueves. Nos convoca y nos provoca. Y cuando vienen ustedes, u otra gente que nunca vino a la Plaza, a veces no saben si marchar, venir, creen que es sólo para las Madres. Pero no, nosotros queremos que todos los que vienen marchen con nosotros. Hoy están los movimientos sociales, que están acompañando y trabajando para el Congreso. Los movimientos sociales con quienes tenemos un trabajo muy serio.

Y yo, justamente, estaba un poco enojada con el Movimiento Evita. Y yo, ustedes saben que no me guardo nada. Es que las Madres somos así. Tenemos que decir lo que pensamos. El Movimiento Evita está llenando el país de un cartel que ellos firman, donde hablan de “reconciliación”. No me importa si al lado ponen “con Justicia” o con no sé qué demonio. La palabra “reconciliación” para los pueblos tiene que estar prohibida. Es una mala palabra. Jamás nos vamos a reconciliar con el imperialismo, con el capitalismo, con los represores, con los asesinos, los burgueses, los que afanan la tierra, los traidores. Jamás, torturadores y asesinos y genocidas. Reconciliación, ¡nada!

Ellos, los del Movimiento Evita, dicen que ellos no lo hicieron. Si ellos no lo hicieron entonces tienen que salir públicamente a decirlo. Pero, realmente compañeros, es muy triste que los usen como forros, y perdonen la experiencia; si sacaron un cartel que ustedes no hicieron, entonces los están usando. Así que, ese cartel hay que borrarlo. Hoy me llamaron del sur y me dijeron que están llenando el sur con esos carteles.

Quién quiere que nos reconciliemos, y con quién puta quieren que nos reconciliemos. Ni se les ocurra proponerlo por un cartel. Porque si está el cartel es porque está la idea. Lo digo porque tengo bronca, hoy las Madres lo estuvimos hablando, porque siempre protestamos cuando hay alguien que se le ocurre esto. Lo de la reconciliación es lo de la Iglesia. Siempre fueron ellos los que propusieron la reconciliación. Y algún que otro político medio tumbado que anda por ahí. Nosotros no lo vamos a permitir.

De ninguna manera. Ni cartel, ni propuesta. Y si lo dijo alguna vez el Presidente, se equivocó. Y también tiene que salir a decir que él tampoco quiere la reconciliación, porque algunos dicen que lo dijo el Presidente.

Las Madres no somos “amén” con lo que dice el Presidente. El Presidente es un hombre y se puede equivocar. Y si piensa en la reconciliación seguramente ya le vamos a decir lo que pensamos también a él.

Y esto es un Congreso de Salud Mental y de Derechos Humanos. Estamos trabajando con la gente del Borda, con La Colifata, y el otro día me entregaron unos poemas que hizo una mujer, que vivió mucho tiempo en el Hospital Moyano. Y me pareció que para finalizar este pequeño discurso, esta inauguración, leer esto sirve para mostrar que los locos están afuera, no adentro de los neuropsiquiátricos.

Es Marisa Wagner la mujer que hizo estos poemas, de los cuales voy a leer uno:

Ver atardecer en el hospicio

Ver atardecer en el hospicio
no es lo mismo que ver atardecer sobre los pinos
o que ver caer la tarde sobre el río.
Ver atardecer en el hospicio
te entristece hasta los huesos,
se vienen en tropel los recuerdos más amargos,
te vienen ganas de ver rostros queridos.
Ver atardecer en el hospicio es una porquería.

Simplifiquemos: esto de que la muerte de la tarde
es una mala hora para depresivos
es más viejo que el mundo;
está científicamente comprobado y es sabido.
Sin embargo
el cielo a veces muestra unos rojos,
unos tornasoles,
unos amarillos,
que te hacen olvidar
que estás en el hospicio.




Gregorio Kazi:
“La salud mental no se construye en los consultorios, sino en los movimientos insurgentes”

Compañeras, compañeros. Queríamos darles la bienvenida a este Quinto Congreso Internacional de Salud Mental y Derechos Humanos.

Nos parece que es decisivo saber dónde estamos. Estamos en la Plaza de la Revolución, en la Plaza de la revolución de las Madres, plaza que las parió junto a los 30.000 compañeros y donde fueron pariendo insurgencia, rebeldía, poesía, emancipación, dignidad, enfrentando al terrorismo de Estado, al imperialismo, al sistema capitalista que produce muerte, enfermedad, explotación, dominación en nombre de la vida y de la salud.

No estamos en condiciones, compañeros y compañeras, como trabajadores de la salud mental y militantes de derechos humanos, de concebir la sumisión, concebir la aceptación acrítica de reconciliaciones, de perdones, como si eso fuera salud mental. Salud mental es cuando las Madres lo van pariendo todos los días, a cada instante, con alegría, con mucha alegría, solidaridad y afecto, con mucha intensidad en el combate, es allí donde comprendemos que solamente revolucionando los vínculos, nuestras cabezas, nuestros espacios de relación, nuestras formas de intercambio, es allí donde vamos haciendo la revolución. La revolución es todos los días, compañeros. La salud mental no es lo que se construye en los consultorios. La salud mental se efectúa en los movimientos insurgentes de América latina, que están luchando por liberarse del yugo del imperialismo. Eso es salud mental para nosotros, compañeros. Tomar tierras, derribar hospicios, abolir el sistema penal perverso que tenemos, abolir los institutos de menores, revolucionar plazas como hace 30 años que vienen haciendo las Madres, eso es salud mental. No es la aceptación acrítica de este sistema de producción y cultura perverso.

Vamos a construir entonces, compañeros, durante estos cuatro días un Encuentro revolucionario donde podamos generar discursos, saberes y sobre todo prácticas, que efectivamente nos emancipen y que no nos esclavicen en nombre de la liberación.

Gracias compañeros.


Sergio Schoklender: “Este no es un evento académico, sino político”


Compañeras, compañeros. El Congreso de Salud Mental y de Derechos Humanos de la Universidad de las Madres, no es un evento académico. Es un evento político. Es un evento revolucionario, que surge de una Universidad revolucionaria, que surge de una Universidad del pueblo, que surge de esa Universidad que las Madres construyeron y cuyo principal legado que nos transmiten es el amor, el amor al otro, el reconocimiento a los valores de la libertad, el reconocimiento a los valores de la revolución. Y fundamentalmente, enseñarnos a seguir levantando las banderas de sus 30.000 hijos desaparecidos.

Este es un evento político que se construye con muchísimo esfuerzo desde una Universidad Popular, y que se construye, además, con la solidaridad, el compañerismo y el esfuerzo de una enorme cantidad de compañeros de América latina. Durante todo este año compañeros en todas partes de América latina han estado en precongresos, en organizaciones, en encuentros, en seminarios, en talleres, para que podamos llegar hoy aquí con conclusiones y con trabajos concretos.

Tenemos que hacer honor a este legado de las Madres. Tenemos que hacer honor a lo que las Madres han estado construyendo. Tiene que ser un ejemplo de disciplina, de orden y de solidaridad. Además, en este Congreso tenemos la presencia de algunas de las más importantes organizaciones sociales de la Argentina, a las que les agradecemos su presencia: Comedor Los Pibes de La Boca, Movimiento Evita, Organización Libres del Sur, Movimiento Plátano, Frente Transversal, Movimiento Octubres, MP 29, y un montón de organizaciones del interior del país que con muchísimos esfuerzo han llegado hasta acá.

Indudablemente, todo este Encuentro sería imposible sin no somos solidarios, si no nos ayudamos, si no respetamos el espacio donde estamos, si no trabajamos en convivencia ordenada. Casi 700 actividades se van a llevar a cabo. Depende de nosotros que podamos concluirlas. Y depende fundamentalmente de nosotros, que podamos sacar de este Congreso la mesa organizadora de un Foro Internacional que sea itinerante, para que el próximo Encuentro sea en Brasil, y el siguiente en Caracas, luego en Cuba, y podamos llevar lo que hemos estado construyendo al resto de los compañeros de América latina, porque sólo unos pocos pueden viajar.

Compañeros, la Universidad de las Madres de Plaza de Mayo les da la bienvenida, les agradece la presencia, y adelante con la lucha.


Distinciones Honoris Causa

Tras los discursos, Hebe de Bonafini entregó a tres personalidades y a un movimiento, un diploma que acredita la distinción de Honoris Causa resuelta por la Universidad Popular Madres de Plaza de Mayo y la Asociación Madres de Plaza de Mayo.

Primeramente, fue distinguida Dulce Suaya, militante de los proyectos de Madres, luchadora por la salud mental de los trabajadores, antimanicomialista, creadora de “La historia vital del trabajo”, trabajadora de las cuestiones de género y lucha de clases. Visiblemente emocionada, la licencia dijo que su distinción la recibía “en función de una práctica consistente, de lucha, que una aprende de las Madres y que debe tener la obligación de transmitir”.

Enseguida, subió Juan Carlos Volnovich, psicoanalista, miembro del Grupo Plataforma, que rompió con la APA en 1973, quien trabaja en forma revolucionaria el rol de la mujer en la transformación social. Él pronunció alguna vez que “se puede hacer la guerra sin mujeres, pero es imposible una revolución sin que la protagonicen las mujeres”. Al momento de recibir el diploma, Volnovich expresó que “ojalá pueda hacer honor a este honor. José Martí decía que honrar honra, y yo me siento honrado y obligado a hacer de aquí en más las cosas bien como para merecer esto”.

Tras él fue galardonado Favio Henrique Martins, quien tiene una dilatada experiencia de trabajo en las favelas brasileñas junto al Teatro del oprimido. Fundador del grupo Papo Reto en las barridas pobres de la ciudad brasileña de Londrina, Martins articuló su trabajo al frente de la organización de masas MST, generando colectivamente los trabajos de toma de conciencia acerca de la necesidad de invadir el latifundio, bajo el concepto de que la propiedad privada siempre es improductiva, y procurando socializar la tierra colectivizando sus producciones y sus relaciones. El teatrista señaló que “esto es posible porque seguimos haciendo la lucha y cuando tenemos miedo o no sabemos qué hacer, miramos los ejemplos históricos y no tenemos duda que la única cosa posible es seguir luchando y sin dar un paso atrás, como dicen las Madres”.

Finalmente, fue condecorado el Movimiento de Lucha Antimanicomial, que es un sujeto colectivo insurgente y revolucionario, guiado por la vida, la lucha y el amor de clase, que hace 20 años se mantiene firme sin dar un paso atrás. Uno de sus miembros habló en idioma portugués y agradeció “en nombre de todos los usuarios, frecuentadores del servicio de salud mental de Brasil, estudiantes, madres y particularmente todos aquellos locos que luchan por la revolución en América latina, a todos aquellos locos que creen en el socialismo y bregan por la justicia social. Todos ellos son parte del Movimiento de Lucha Antimanicomial”.

Tras el último diploma entregado, Hebe cerró el acto vivando “la revolución que lenta pero inexorablemente está llegando a América latina”.

 

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