![]() |
||||||||||
5 de diciembre de 2004
Mantienen a Gerardo,
uno de los luchadores antiterroristas cubanos confinados en cárceles
de Estados Unidos, encerrado en su celda sin posibilidades de comunicación
Continúan las medidas absurdas contra los Cinco. Gerardo Hernández
Nordelo, uno de los luchadores antiterroristas cubanos confinados en cárceles
de Estados Unidos, permanece encerrado en su celda hace más de tres semanas.
No puede recibir visitas ni llamadas telefónicas, se le suministran comidas
frías y solo se le da acceso a un breve tiempo para el aseo.
Según se conoció, su estado de salud es bueno, además mantiene un alto espíritu moral y de lucha; pese a que no ha cometido ninguna indisciplina está pagando por una disposición arbitraria, impuesta dentro del penal de Victorville, Adelanto, estado de California, donde está recluido.
No podemos hablar, porque sigo en lock down. No sé cuánto dure, pero el tiempo que sea, no te preocupes. Todo está bien, le escribió recientemente en una carta a Adriana Pérez, su esposa. Con tan injusta disposición le cortan toda vía de contacto, aumentando el sufrimiento de esta pareja y la tortura psicológica a que son sometidos.
A Adriana, las autoridades estadounidenses persisten en negarle la visa humanitaria de entrada a aquel país para visitar a Gerardo, por considerarla, como alegan, un peligro para la Seguridad Nacional de Estados Unidos.
En igual situación de espera se halla Olga Salanueva, compañera en la vida de René González. El pasado 22 de noviembre se cumplieron cuatro años de que esta fuera deportada, y desde esa fecha el gobierno norteamericano también le impide la posibilidad de reunirse con su esposo y en consecuencia tampoco su pequeña hija, Ivette González, puede tener contacto con su padre.
Ante tales injusticias el mundo sigue levantándose. Niños peruanos le enviaron, en un hermoso gesto, varios mensajes a Ivette en los que plantean que tenga valor y fuerza, que ellos la apoyan, y que Bush jamás podrá destruir a su familia. Más de 350 infantes de una zona del sur de Lima, en la hermana nación andina, rubricaron la petición por el derecho de Ivette a ver a su papá.
La niña,
de seis años, acaba de aprender sus primeras letras en la escuela y,
justamente, la palabra que aprendió a leer fue: solidaridad.
Subir |
||
| AMASU - Apoyo a Madres de Plaza de Mayo - Suecia |