AMASU-Apoyo a Madres Suecia
Principal
Jueves
Radio
Opiniones
En el camino
Presentación
Actividades
Actualidad
Historia
Universidad
Svenska

Buenos Aires, 30 de enero de 2008

ASOCIACION MADRES DE PLAZA DE MAYO

1977- 30 de abril -2007
30 años de LUCHA Y RESISTENCIA

Primera derrota en la calle para Macri

Las Madres cantaron victoria tras la toma de la Catedral

Las Madres tomaron la Catedral para exigirle a Macri que devuelva el dinero que la Nación depositó para el pago de sueldos y compra de materiales para las obras de construcción en los barrios más pobres de la ciudad. La acción logró torcerle el brazo al, hasta hoy, todopoderoso señor de Buenos Aires. Primera derrota en la calle del PRO.

Demetrio Iramain

Las vi salir en fila de la Casa de las Madres. Iban una detrás de la otra, pegaditas, todas siguiendo a Hebe, que comandaba la columna. Tenían una mirada silenciosa en los ojos. Rara. No saludaron a ninguno. No dijeron hasta luego. Ni hola. Yo pensé: las Madres están por hacer alguna. Algo grave va ocurrir. El mediodía del martes 29 de enero, en la sede de las Madres de Plaza de Mayo, se parecía a esta tarde va a llover.

Tal cual. No esperé a que regresaran y me fui para casa. Al llegar puse la radio. La AM 530, claro, porque en las otras la noticia de la toma de la Catedral en reclamo de que el gobierno de Macri cumpla con sus obligaciones para con la Fundación Madres de Plaza de Mayo, salió recién unas horas después, cuando la ocupación pacífica aunque contundente del templo ya era una verdad consolidada y la cosa iba para largo.

Al atardecer, en cambio, todo lo contrario. La noticia replicaba con cierto énfasis. Copio de Clarín digital el título de la nota publicada a 19.01: “Madres de Plaza de Mayo levantaron la protesta contra Macri en la Catedral”. Primera inexactitud. Sutil, pero no menor: las Madres no protagonizaron una protesta contra Macri. Porque decirlo así, en la portada de la información, insinúa que las Madres tienen, a priori, algo contra Macri; que protestan contra el Jefe de Gobierno porteño por fuera de la experiencia, independientemente de lo que Macri haga o deje de hacer. Y no es solamente así.

La acción de las Madres es una respuesta -a la luz de los hechos- eficaz, a una decisión deliberada del flamante gobierno de la ciudad de Buenos Aires, como es pelotear a las Madres y poner en zozobra a 1300 trabajadores que no perciben a tiempo sus salarios, a sus familias que ven peligrar su sueño de tener una casa con techo sin agujeros, a sus hijos que no saben si, efectivamente, otra vez les tocará perder. Quedarse afuera de la vida. En los márgenes sociales.

¿Qué excusa práctica medianamente creíble y racionalmente válida puede esgrimir el gobierno porteño para trabar durante semanas el dinero girado oportunamente por la administración nacional y liberarlo a las pocas horas de comenzada la toma de la Catedral? ¿Acaso Macri y sus funcionarios no cobraron el sueldo a fin de mes por cuestiones de control y auditoría interna? ¿Alguien imagina el caos que sería la ciudad si la administración retrasara las obligaciones indispensables en cuanto a salarios, seguridad, salud, limpieza? ¿Evaluó Macri que con las Madres sí se podría tomar esa licencia? ¿Porque los damnificados directos serían villeros, quizás?

Por otra parte, las Madres no protestaron simplemente. Porque protestar sugiere a “ya está todo perdido”. A “patalee pero marche preso”. A “pague y después reclame”. Y las Madres salieron derechito para la Catedral, sin avisar a nadie, precisamente por todo lo contrario: recuperar lo suyo. Regresar las cosas adónde debían estarlo. Decirle al gobierno de la ciudad de Buenos Aires, que ningún funcionario, por más votos que haya recogido en las elecciones, podrá impedirles concretar los planes que ya han comenzado hace largo rato a desarrollar. Ellas han luchado y llevado a buen puerto sus expectativas en coyunturas políticas infinitamente más desafortunadas, y es improbable que un bienudo que no come banana para no pelarla logre hacerlas retroceder.

Y hete aquí que la fuerza incontenible de las Madres radica en que eso que ellas salieron a reclamar, a regresar a su sitio, a protestar, como mal dice Clarín, no es para ellas, ni es para su beneficio personal, sino en defensa de la fuente laboral y el destino inmediato de miles y miles de varones y mujeres y niños que debido a esa fuerza de las Madres, tienen desde hace un tiempo cada vez más largo, una esperanza. Una ilusión. Chiquita como un cielo. Armada como la inocencia. Como una verdad, inmensa y descalza: una vivienda, un jardín maternal, una sala de cuidados médicos, trabajo en blanco, sindicato, obra social.

Ni siquiera ese reclamo de las Madres es sólo para sus propios proyectos, y el día elegido para la acción no pareciera ser el más adecuado: ellas se encontraban en pleno trabajo de preparación de su anunciado desembarco en el Liceo Naval de la ex ESMA. Podrían ellas haber priorizado ese fundamental hecho político que ocurrirá el jueves. Pero no. El mensaje de las Madres va en múltiples direcciones: a los compañeros, solidaridad y lucha; poner el cuerpo y nunca especular; y a los políticos a cargo del ejecutivo porteño, que no se atrevan a echar trabajadores y achicar el gasto social, como si la ciudad fuera el ejercicio contable de alguna factoría del grupo SOCMA.

A propósito de las factorías. No es una “empresa constructora” la Fundación Madres de Plaza de Mayo, como afirma la señora Gabriela Michetti, también en declaraciones que reproduce Clarín.

La vicejefa de Gobierno porteño pretende invertir la carga de la prueba cuando observa que la Fundación debe cumplir "con la instrumentación legal que se le exige a cualquier empresa constructora que trabaje con la Ciudad". No puede olvidarse que el proyecto de construcción de viviendas no tiene fines de lucro, y que su concreción es el resultado de una licitación pública ganada por la Fundación Madres de Plaza de Mayo, justamente porque a las cuentas del Estado le resultó la mejor oferta: menor costo, mayor celeridad en los plazos de ejecución y más tarea social desarrollada. Al aprobar el plan propuesto por las Madres, el Estado se ahorró, precisamente, el lucro, la ganancia, el dividendo del que dirige la obra licitada.

Las Madres no son una sociedad comercial que ahora se dedica a construir casas, como desliza al pasar la Michetti. Y sí, en cambio, es empresarial el criterio que el gobierno porteño anuncia que aplicará para definir sus políticas públicas.

En resumen, las Madres demostraron en esta jornada singular, que no hay ninguna posibilidad de que en la ciudad de Buenos Aires comience a desandarse el camino que el país se encuentra transitando desde hace años, casi cinco. Que la noche neoliberal ya fue amanecida. Que en el mismo distrito donde Macri quiere imponer su política de anteojeras y pulcritud recoleta, se produjeron las gestas populares más importantes de la historia del país, por caso el 25 de mayo y el desenlace todavía picante en los ojos del 19 y 20 de diciembre. Que Argentina marcha en sincronía con otros países de la región. Y que esa avanzada no tiene vuelta atrás. Ni un paso atrás, como dicen ellas.

La crónica de Clarín punto com podrá titular como quiera, pero los analistas y actores políticos debieran dar cuenta de lo emblemático de la acción de las Madres. Ha sido ésta, a un mes y poquitos días de asumido, la primera derrota significativa, en la calle, del autoproclamado todo poderoso señor de la ciudad. No le queda grande a este día del martes 29 de enero del año 2008, si alguien lo marca con rojo en el almanaque y lo recuerda como el día que la derecha empresarial empezó a perder lo que no ganó todavía.

 

Web de Madres   Subir
Subir
AMASU - Apoyo a Madres de Plaza de Mayo - Suecia