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La Habana, martes 13 de septiembre de 2005

Nada justifica el encierro

Lourdes Pérez Navarro
Granma

El secuestro tiene que terminar ya. Si quieren apelar que apelen. Si quieren ir a otro juicio que vayan, pero con los Cinco libres, afirmó Ricardo Alarcón de Quesada, presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular.

Si el Gobierno de Estados Unidos se atreve a ir a un nuevo juicio nada será igual, señaló Alarcón.

Al intervenir ayer en la Mesa Redonda, efectuada justamente siete años después de la detención de René, Gerardo, Antonio, Fernando y Ramón, Alarcón aseguró que luego del fallo de la Corte de Apelaciones de Atlanta, que revocó las condenas impuestas a nuestros compatriotas, la Fiscalía prorroga términos legales "para alargar el secuestro" de estos.

Ellos pueden hacer lo que quieran, pero con nuestros Cinco compatriotas libres, fuera del secuestro, enfatizó. "No hay ninguna norma jurídica, ningún principio que justifique el encierro a partir del momento en que un tribunal superior ya ha dicho que las condenas están revocadas. El secuestro tiene que ser resuelto de la única forma posible: poniendo en libertad a las víctimas de ese crimen".

Vía telefónica, el abogado Paul McKenna, defensor de Gerardo, comentó sobre el estado actual del proceso. Ahora el Gobierno de Estados Unidos presentará algunas objeciones a la opinión de la Corte de Apelaciones, pero eso no va a cambiar, ellos se van a mantener firmes, dijo. El letrado informó que para noviembre o diciembre "vamos a estar nuevamente frente a la jueza Joan Lenard y ella es la que va a decidir si habrá o no un nuevo juicio".

En el caso de que el Gobierno de los Estados Unidos se atreva a ir a un nuevo juicio nada será igual, advirtió el Presidente del Parlamento cubano. Este no podría ser en el mismo ambiente viciado (Miami) que fue el aspecto principal por el que se anuló el juicio; tendrá que ser lo más lejos posible de la Florida.

Subrayó que requiere mucho valor, mucha audacia, atreverse a pedirle a Atlanta que reconsidere su fallo, porque nadie les da la menor posibilidad de que pudiesen ganar tal petición.

Alarcón refirió que si se atreviesen a hacerlo sería volver a un tribunal de distrito, adonde nuestros Cinco compatriotas retornarían con un certificado de absolución emitido por una Corte superior que examinó la totalidad de los documentos del proceso, incluyendo los secretos.

Alertó que un nuevo juicio sería muy diferente al anterior. Hoy la defensa tiene en sus manos documentos del FBI, del Departamento de Estado y de la CIA que no existían siete años atrás. Estos demuestran, por ejemplo, que el Gobierno estadounidense conocía con meses de antelación el sabotaje que pretendían hacer —e hicieron— Posada Carriles y Orlando Bosch en un avión cubano en octubre de 1976, incluso que lo habían intentado en dos ocasiones anteriores.

Tendrán que llevar a esos terroristas al nuevo juicio, advirtió Alarcón, ellos tendrán que estar presentes allí. "No hay problema con la Quinta Enmienda, no tendrán que autoincriminarse; los documentos prueban lo que han hecho".

Ese sería el nuevo juicio si el Gobierno de los EE.UU. se atreviera a afrontar tal situación. Ahora tienen a Posada Carriles en sus manos, qué mejor testigo que ese, precisó.

Los panelistas Rodolfo Dávalos y Julio Fernández Bulté, profesores titulares de la Facultad de Derecho de la Universidad de La Habana, y los periodistas Arleen Rodríguez, Reinaldo Taladrid y Randy Alonso, rememoraron aspectos de la detención de nuestros Cinco compatriotas y del arbitrario, amañado e ilegal proceso que se ha extendido por siete largos años.

Recordaron que la presencia de René, Fernando, Ramón, Gerardo y Antonio en EE.UU. tenía como objetivo, precisamente, recabar información de los actos terroristas organizados por grupos contrarrevolucionarios como Alpha 66, Brigada 2506, Hermanos al Rescate, Cuba Independiente y Democrática, Comandos L y Fundación Nacional Cubano-Americana. Para ello participaron en ocho operaciones, por ejemplo, una de las cuales estuvo dirigida a conocer los preparativos para hacer estallar una bomba en un edificio en Cuba, muy frecuentado por Fidel.

La verdad y la justicia ya están viendo la luz en este largo camino. Así lo demuestran el fallo de la Corte de Apelaciones de Atlanta (9 de agosto), el dictamen del Grupo de Trabajo sobre Detenciones Arbitrarias de Naciones Unidas que le antecedió (27 de mayo) —el cual declaró arbitraria y violatoria del Derecho Internacional la detención de nuestros Cinco compatriotas—, y el cada vez más creciente movimiento de solidaridad mundial que exige, como única opción, la inmediata libertad de estos luchadores antiterroristas.

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