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Jorge
Benedetti,
Santiago Hoerth
Pacificar
El actor y director Norman Briski nos recibió en su teatro Caliban
minutos antes de un ensayo. Sereno, desgranó su manera de ver esta realidad
que requiere de una nueva lógica para comprenderla y cambiarla. La gente
de las asambleas y las Madres marcarán el camino. Nos habló de
las sensaciones que le provoca cada 24 de marzo. La costumbre de un artista
popular de no olvidar nada. Nunca.
¿Cómo resuena en vos, hombre de la cultura, el 24 de marzo?
El 24 de marzo
a mi me resuena, antes que nada por los compañeros y amigos mios que
nos mataron. Eso va adelante de hacer cualquier tipo de consideraciones. Los
extraño, no están, es una barbaridad.
Lo que pensaban ellos y lo que querían ellos, como Rodolfo Walsh, esa
gente preciosa que ha tenido este país y que no está más
y tampoco veo que la calidad de su lucha, su capacidad poética para la
lucha, no se ven hoy como en ese momento. Yo siento que las cacerolas son más
'toscas' que la lucha, si se quiere guevarista, el hálito de esas luchas
eran libertarias.
Hoy están pasando cosas muy interesantes pero uno extraña la vinculaciones
afectivas, como las partes buenas que tuvo ese momento.
Y también recuerdo que las dificultades de cierto sectarismo, cierta
intransigencia con respecto a que el cuerpo social podía tener varios
miembros fue el efecto más serio de porqué fuimos tan derrotados.
No en la subjetividad, si no no estaríamos hoy en la Argentina como estamos.
Porque Mathov la puede ligar, a De la Rúa lo bajaron los piqueteros y
las cacerolas, y estos chicos que murieron ahora son la estirpe de gente que
no son nada suicidas sino que son gente corajuda para avanzar en lo que prodría
reencausarse como una cosa liberadora.
¿Cuál es el panorama de la cultura sin aquellos compañeros?
Y
hoy están
faltando. Esos compañeros están faltando. Y entre los que no están
más y gente que se ha cansado de lo complicada que es la lucha en la
Argentina, de lo extremadamente compleja que es, se han ido a lugares donde
pueden sentirse más limpios como militantes.
Es todo muy embromado. La cultura acá se dirime entre Menem y Alfonsín.
Entre Julio Bárbaro y Goroztiza, entre Luis Brandoni y Rubén Stella
esas configuraciones son muy pesadas
Y cuando se discute en la Cámara
Baja la impunidad, de los 300 y pico diputados hay 25 o 30. Y Zamora recontento
porque cuando el planteó el tema de la impunidad lo putearon y fue el
único que lo dijo. Ahora por lo menos hay algunos que se dan cuenta -no
porque lo sientan- de la estigmatización de la realidad argentina y por
lo menos quieren quedar bien con algunos honestos.
¿Qué más resuena en marzo?
Las Madres de Plaza
de Mayo. Si uno mira el proceso desde las Madres, quiénes fueron las
Madres cuando se fundan como cosa reivindicativa con el 'dónde están
mis hijos' y hoy, caracterizando a la Argentina en el contexto latinoamericano,
aliándose con las luchas, yendo a los lugares como General Mosconi, metiéndose
con la gente
es una depuración de una velocidad universitaria,
lo digo por la Universidad de las Madres, esa visión de hacer una universidad,
las coloca demasiado adelante con respecto a una ética que se vuelve
acción y lo demás
. 'pará, que no me alcanza el coraje,
muchachas'. Eso es muy notable.
Porque el campo de los derechos humanos o del periodismo quedó en los
más piolas, los más pícaros, los más amarillos,
los menos amarillos, y no tienden una línea anticapitalista ni antiimperialista
clara como las Madres. Como debería ser la biología de un país
que atravesó lo que atravesó, y entonces tendríamos que
llegar ahí. Pero no, eso queda en lugar de televisión barata,
con algunos eructos
pero no está a la altura de las circunstancias.
Nadie está a la altura de las circunstancias. Y ahí entrás
en la vergüenza.
Pero de todas maneras, yo quiero creer que esto de las asambleas van a adquirir
una enorme calidad en poco tiempo y que no va a ser por la izquierda. Será
por la propia naturaleza reivindicativa, política de la gente que las
integra.
Porque la izquierda también tiene la patología del aparato. Es
un aparatejo que se monta sobre la realidad diciendo 'yo sé mucho de
este asunto'. Y nadie sabe demasiado. Así que el que crea que va a montarse
sobre la realidad porque 'sabe más' está meando fuera del tarro.
Porque estamos frente a un social histórico con características
modernas, dicho entre comillas, donde lo real sería lo posmoderno. La
modernidad sería pensar de otras maneras sobre lo que está pasando
es una necesidad. La nueva lógica hay que buscar. Nuevas lógicas
porque estas están muy gastadas, son antiguas y no sirven.
¿Cómo se construye esa nueva lógica?
Desde los detalles.
Desde muchos detalles que se ven y de ciertos silencios, de la nada. Y que se
vayan cayendo los títeres mientras tanto.
Bueno, cosas como estas me hacen reflexionar, resonar, estos 'marzos', con esas
botas a las que se las están comiendo los chanchos salvajes.
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