AMASU-Apoyo a Madres Suecia
Principal
Jueves
Radio
Opiniones
En el camino
Presentación
Actividades
Actualidad
Historia
Universidad
Svenska

30 de abril

1977- 29 años de lucha- 2006

Madres de la vida, Plaza de las luchas

Al término de la marcha del jueves 24 de abril, la Universidad Popular junto con las Madres de Plaza de Mayo, organizaron un acto para festejar los 29 años de lucha de la Asociación. En el acto intervinieron Demetrio Iramain, Director del Periódico mensual de la Asociación Madres de Plaza de Mayo; Lucía García, docente de la Carrera de Periodismo de Investigación de la Universidad Popular Madres de Plaza de Mayo; Inés Vázquez, Secretaria Académica de la UPMPM, y Mercedes de Meroño, Vicepresidenta de la Asociación Madres de Plaza de Mayo.

Demetrio Iramain

¿Qué rumia en la tarde el trabajador que pierde su empleo por haber organizado una huelga? ¿En qué piensa la mujer que cae en prisión por enfrentar una injusticia? ¿Cuál es la razón que decide a un hombre a arriesgar su vida por cambiar la vida de los otros? O mucho menos que eso: ¿por qué motivo una persona cualquiera puede estar dispuesta a exponer su comodidad máxima con tal de aliviar el mínimo padecimiento de los demás?

Son preguntas difíciles de responder; sólo puede arrimar un parecer aquel que se haya quemado alguna vez por acercar sus manos al fuego de la solidaridad y la humanería. Los ojos, ciertas maneras animales de la mujer amada justifican todas las dificultades del amor. En mi caso singular, no corrí riesgo alguno de muerte por la revolución, pero si eso llegara a suceder algún día sería en virtud de una motivación fundante: mis conversaciones sobre mi hija con las Madres de Plaza de Mayo.

He indagado mucho sobre ellas y apenas si llegué a descubrirles un único misterio: están enamoradas. Esa es la cuestión. Sólo piensan en eso. Llegado el caso, están dispuestas a no comer, no coser, no cocinar, no concentrarse en otra cosa que no sea el amor. El sueño del amor. Idealistas del amor, continúan siendo adolescentes a los 80 años de edad. Púberes de ocho décadas, les crecen pasiones como rabias. Están siempre cambiando la voz. Su susurro es grito y sin embargo, ya no les crecen la nuez ni las caderas. Aman a sus hijos locamente y por su intermedio, a la revolución.

Aprendieron a ser clasistas, latinoamericanistas, internacionalistas. Como antes lavar pañales, con el tiempo se doctoraron en escribir volantes, organizar conmovedoras movilizaciones, amalgamar esperanza y dolor. Ganaron la discusión con la costra de los callos.

Su patria es la clase trabajadora de todos los países. Si cantan el himno nacional lo hacen con deleite de patriotas. Se les hace agua el lado izquierdo. Tienen ardores de cambio y transformación. Cuando la historia llega a donde ellas arribaron uno o dos lustros atrás, las Madres de Plaza de Mayo ya están en otra cosa, otra batalla, otra ceremonia. Parecen el sol de Japón nunca pudiendo ser alcanzado por la luz cuando brilla en el oeste.

Hebe me contó hace unos días lo que le había contestado a alguien que le objetó su desconfianza pública respecto de las “autocríticas” militares, en especial la del Almirante Godoy. “Mirá -le disparó Hebe-, para que esto cambie no tenemos que cambiar nosotros”. Punto. Tajante como un fucilazo de luz. Muchos políticos de poca monta quieren aprovechar la volada y ahora que las Madres son reconocidas desde la más alta investidura estatal, intentan lavarse la cara dándoles la mano. Miserables. Se sacan una foto como quien no quiere la cosa. Sonríen para el flash; se trabajan el jopo a la sombra del pañuelo blanco. Amontonan su silla al lugar reservado para ellas en los actos protocolares. Desde burócratas sindicales hasta alcahuetes de todos los colores. Funcionarios públicos oscuros y tristes como el gobernador bonaerense Felipe Solá, quien –a no olvidarlo– fue el segundón de Carlos Ruckauf durante su reinado en la provincia de Buenos Aires.

Aunque, así le fue a Sola. “Quiero darle un besito, Hebe”, le dijo solícito el gobernador; “y yo no”, le respondió la Presidenta de las Madres, de frente al mucho público reunido en un acto en el Astillero Río Santiago, en Ensenada. Los micrófonos estaban abiertos. El silencio se volvió aun más hondo. Solá no podrá nunca borrar de la memoria popular aquellas explicaciones que le creyó a Fanchiotti, cuando dijo que Kosteki y Santillán, que por esas horas no tenían nombre siquiera, habían muerto por una interna entre grupos piqueteros. Solá no podrá nunca suprimir de su historial político esa mancha negra que tiene y que Hebe le recordó en voz alta, con los micrófonos todavía abiertos: su responsabilidad en el ataque sufrido por su hija Alejandra, el 25 de mayo de 2000, cuando la torturaron salvajemente y archivaron su caso en una oficina judicial de “autores desconocidos”.

Solá mantendrá la gobernación todavía, pero a las Madres les queda esa victoria incomparable de andar solas por la calle y hablar como si nada sin importarles los micrófonos abiertos o apagados, la escucha atenta de miles o la sonrisa compañera de unos poquitos nomás. Siempre dirán más o menos lo mismo; siempre han de hablar en una única dirección: hacia el sol donde sus hijos las miran con desvelo, ansiando que lleven al triunfo lo que ellos dejaron por la mitad.

El próximo cumpleaños de la Patria será distinto. Las Madres cantarán el himno en donde el sol del 25 las encuentre. Quizás sea en una selva cualquiera del mundo, o en su Plaza, o en la cocina de sus casas talvez. Encenderán la hornalla cuando suene esa estrofa que dice “oh juremos con gloria morir”. Puede que hasta lloren de emoción. Se descalzarán para lavar el patio. Ellas ya concluyeron que sólo deben ser solemnes ante sus hijos, su pueblo, el país.

Y las cosas parece que efectivamente están cambiando en el país. Será porque las Madres no variaron ni un poquito. Hasta el diario Clarín, sin quererlo, las legitima. Días atrás, el diario del hombrecito que toca la corneta, publicó un trabajo sobre reformas urbanas, en la sección Información General. Esas noticias bobas que informa Clarín. La nota aludía a reformas que piensa realizar la comuna en el barrio de Congreso, justo donde las Madres tienen su sede. En el mapita que publicaba el diario, bien esquemático para que todos puedan entenderlo y nadie sintiera la necesidad de profundizar en la cuestión, estaba dibujado el contorno de la Plaza Congreso. En un extremo del mapita que representaba la Plaza, justo enfrente a la Casa de las Madres y asiento de la Universidad Popular, un breve circulito hacía referencia a la Calesita de las Madres, instalada allí después de no pocos enfrentamientos con la policía, que una tarde –y yo lo vi– rodeó con veinte oficiales los fierros del carrusel, y las Madres debieron marchar a su alrededor, enfrentándolos con sus pasos y miradas, para defender la integridad de los caballitos de madera.

Definitivamente, parece que sí están cambiando las cosas en el país. Pronto la Guía T que se vende en los trenes, vendrá con las cinco líneas de subte, y el recorrido de los mil colectivos por los cien barrios porteños, y la Calesita de las Madres en el exacto punto del plano correspondiente al barrio de Congreso. Es la memoria fértil de las Madres, que pica más adentro en la conciencia popular que un minuto de silencio.

_______________________________________________________________________

Lucía García

MADRES DE LA PLAZA

29 Años pariendo futuro

Desde aquel 30 de abril del 77 en que las Madres se parieron a la historia, miles han sido los futuros que con pañuelo blanco y paso firme han alumbrado.

El primer parto fue aquel de los hijos, ese de las contracciones y los dolores, del primer llanto y la felicidad plena de todas las mamás. Fue hace mucho pero seguro que ninguna lo olvidó. Y fueron esos hijos que crecieron y con ellos el sueño de la revolución y la vida puesta en la lucha.

Hace 29 años que estas mujeres están pariendo futuros.

Lo hicieron cuando se negaron a que los 30.000 sean igualados con los milicos genocidas en la nefasta teoría de los dos demonios. Y otra vez con la inquebrantable oposición a la impunidad de la obediencia debida, el punto final y los indultos.

Parieron futuro cuando dijeron APARICIÓN CON VIDA y plantaron esa bandera para siempre.

Cuando socializaron la maternidad y fueron mamás de todos y demostraron hasta donde son esa revolución por la que pelearon los hijos.

Vuelven a parir futuro cada vez que el pueblo es reprimido y aparecen con sus pañuelos blancos. Y cuando piden la libertad de los presos que vuelven a ver la luz del sol.

Miles de futuros están pariendo cada día en los compañeros que estudian en la Universidad Popular y se abren nuevos caminos.

Y cada jueves en esta plaza, cada uno de estos más de 1500 jueves en que el megáfono está abierto para todos los que luchan.

29 años pariendo futuro. Con sus voces claras, sus cuerpos en la calle y el pañuelo blanco radiante de vida, tapando con su luz la muerte negra del capitalismo.

_______________________________________________________________________

Inés Vázquez

Buenas tardes. A modo de caricia o de flor para las Madres en este aniversario tan cercano a los 30. Les voy a comentar algunos episodios que rodearon la primer marcha que hicieron las Madres para recordar precisamente su llegada a la Plaza, la conquista de la Plaza el 30 de abril de 1977.

Era el año 1981, había algunos cambios en derrotero sangriento de la dictadura, Videla le había cedido paso a Viola en la Casa Rosada. Y las Madres ansiaban realizar una marcha que convocara a mucha gente, pensaban que era el momento de, no sólo realizar su marcha de todos los jueves a la que ocasionalmente podían venir compañeros y personas que se sintieran sensibilizadas. Ellas directamente querían convocar, con todas las letras, al pueblo para que participara de esta marcha, que vendría a ser el cuarto aniversario de su llegada a la Plaza, el 30 de abril de 1981. Hay algo que a las Madres nunca se les pasa que son las coincidencias: el 30 de abril del 81 fue jueves, por eso también algo las impulsó a aprovechar ese jueves para hacer esa gran marcha.

Por otro lado en años anteriores, en viajes que ellas habían hecho al exterior, habían establecido una relación muy estrechar con mujeres militantes, mujeres artistas, parlamentarias de Holanda. Con ese grupo de mujeres que prestaron su solidaridad inmediatamente se formó lo que sería el primer grupo de solidaridad con las Madres. En holandés la sigla es S.A.A.M., Steun Son Argentijnse Moeders, alguna vez lo habrán visto escrito en la Casa de las Madres significa solidaridad con las Madres argentinas. Ellas participaron de muchísimas marchas en Europa, sacando solicitadas acá en los periódicos de Argentina, ayudándolas a ellas en sus giras políticas por Europa; todo esto durante la dictadura y también después.

En el año 81, en que estamos ubicadas, el nuevo gesto de solidaridad de las mujeres holandesas es el de ayudar a las Madres a tener su primera sede. El lugar de las Madres, siempre, desde el principio fue la Plaza. Hasta ese año no tuvieron una oficina donde reunirse, donde llevar el orden de sus papeles. Entonces este 30 de abril coincide con la inauguración de la Casa de las Madres y con la llegada al país de una de las integrantes de S.A.A.M. que era la esposa del Primer Ministro de Holanda, Liesbeth Den Uyl, una mujer que prestó muchísima solidaridad al movimiento de resistencia contra la dictadura, y en particular a las Madres. Las Madres van armando esta marcha tratando de convocar a mucha gente con la presencia de una figura internacional como vendría a ser Lisbeth.

Y el 21 de abril, unos días antes de la marcha, ellas presentan una conferencia de prensa en su propia sede donde leen un documento memorable, que es una Carta a los Periodistas. Llaman a los periodistas argentinos a abandonar la apatía, a informar con verdad, a ser valientes en la profesión que tienen, y por supuesto a convocar a esta marcha, a informar sobre la realización de esta marcha. Les voy a leer una parte: “Por intermedio de ustedes extendemos una invitación a todos los hombres y mujeres de buena voluntad para que nos acompañen en esta ocasión, ya que en esa fecha nos haremos presentes una vez más en la Plaza de Mayo a partir de las 15:30 horas para desfilar silenciosamente alrededor de la pirámide para atraer la atención sobre nuestra demanda de reaparición de nuestros hijos detenidos-desaparecidos y de todos aquellos que se encuentran en igual situación.”

Un poco más adelante dicen: “la Semana Santa – que había sido la semana anterior- ha llegado a su fin, el infinito sufrimiento de los miles de detenidos-desaparecidos, la angustia de sus madres durante la conmemoración de la pasión de Jesucristo transcurrió estos últimos años, salvo honrosas excepciones, ante la aparente indiferencia general. Confiemos en que este año haya sido distinto, que no hayamos estado rodeados sólo por centuriones y piratas, que las conciencias hayan despertado igual que la razón, a ese largo dormir a que las condujeron la falta de información, y fundamentalmente la represión instrumentada de muy diversas maneras con su consiguiente relato de terror. Confiamos en ese despertar, lo deseamos y esperamos las voces de solidaridad.”

Es realmente conmovedor como ellas intentan acercar a la población a que rompa la cadena de terror y las acompañe. Tenemos que ubicarnos en el año 1981, todavía faltaban muchas batallas para derrotar a la dictadura. Hacia el fin del año 81, las Madres van a convocar a su primera Marcha de la Resistencia que va a ser otra batalla ganada contra la dictadura. En el año 82, el 30 de marzo de 1982, la CGT va a convocar la jornada por “Paz, Pan y Trabajo” que fue violentamente reprimida, nadie pudo ingresar a la Plaza, no llegó a ser una concentración porque las detenciones comenzaron antes. A los dos días, el 2 de abril, va a suceder el desembarco en Malvinas y la muerte terrible de tantos jóvenes. Luego van a venir muchas más muertes, la de Dalmiro Flores en esta misma Plaza, la de Pereyra Rossi y Cambiaso. La represión estaba todavía muy firme, no era un momento blando de la dictadura, y las Madres están llamando, están tratando de hacer fuerte esta Plaza con muchísima más gente.

Hablaban las Madres en esa carta de la Semana Santa. Hay un hecho interesante, el 16 de abril, que es precisamente jueves santo, las Madres hacen su marcha habitual y son violentamente reprimidas. Faltan dos semanas para la gran marcha que ellas ya están convocando. Las arrinconan contra la Catedral, como sucede tantas veces durante la dictadura, y también fuera de la dictadura. Y la Catedral, como también sucede tantas veces, les cierra las puertas. Sin embargo, la presión de las Madres logra forzar las puertas y entran 200 madres a la Catedral, y es otra batalla y es otra resistencia que logran frente a la represión brutal de la dictadura. Ese mismo 16 de abril sale en un periódico totalmente cómplice de la dictadura, como es Clarín, en el suplemento de Cultura y Nación, unos sonetos religiosos, estamos en Semana Santa, de un poeta católico ligado al peronismo llamado José María Castiñeira de Dios. Uno de los sonetos está dedicado veladamente a las Madres, se llama “Jesús consuela a las mujeres que lloran por su muerte”, y una de las cuartetas del soneto dice: “lloran calladamente su dolor sin consuelo/ madres, esas estatuas de pena y desventura/ lloran desde un antiguo cáliz de la amargura/ esos rostros que enmarca la noche del pañuelo”. Acá tenemos que señalar dos cosas, la importancia de que en un periódico que ocultaba absolutamente la información sobre las Madres, que además promovía la complicidad con el régimen, pueda filtrarse esta referencia a las Madres. En general las noticias que salían eran reflejo de coberturas de periodistas del exterior. El hecho de que apareciera el pañuelo mencionado en el periódico, me parece que es una inflexión dentro de la repercusión local de las Madres. El otro hecho a señalar es que las Madres habían superado hacía tiempo, para el año 81, esta imagen de la madre dolorosa, la madre que llora. Son, sin duda ya, las Madres que luchan, las Madres que defienden la Plaza, y que se atreven a convocar a un acto político como es el de cubrir la Plaza el 30 de abril conmemorando su propia lucha, reforzando su propio gesto de haber ganado la Plaza en plena dictadura.

El 23 de abril, el jueves siguiente a este de la represión y de las Madres encerradas en la Catedral, hay otra nueva represión, se detiene a una cantidad de periodistas extranjeros que venían a cubrir la acción de las Madres. Detienen a dos periodistas de la Revista Life, dos periodistas del Buenos Aires Herald, otros dos periodistas del New York Times, y a uno del Jornal do Brasil. La dictadura estaba tratando de romper las redes de solidaridad que las Madres habían logrado para convocar a esta marcha. Sin embargo, esta marcha que se va a realizar el 30 de abril va a ser la marcha más importante de toda el período dictatorial desde el 76 hasta esa fecha. Después las Madres superando sus propias marcas van a ir gestando nuevos hechos donde la movilización va a ser cada vez mayor.

Hay un hecho que me parece que es el que viene a coronar todos estos hechos de valentía y de lucidez política de las Madres, que es que ese mismo 30 de abril del año 81, las Madres convocan a aquellos que no puedan participar, que no puedan acudir a la Plaza, realicen un paro simbólico de un minuto en sus lugares de trabajo. Ubiquémonos en la dictadura, en los más de 500 centros clandestinos de detención que funcionaban durante la dictadura y pensemos lo que significa hacer un minuto de paro en un lugar de trabajo, en un banco, en una escuela, en un colegio, en cualquier lugar de trabajo. Las Madres lo convocan en esa conferencia de prensa, a través de volantes y de otras formas de difusión, y luego por otros reportes que llegan, se sabe que en muchos lugares se hizo este paro simbólico de un minuto. Pero esto viene a subrayar el avance político de las Madres y el avance político al que querían llevar a nuestro pueblo en ese momento de la dictadura. Las Madres politizan la Semana Santa, si no este poeta no hubiera relacionado la Semana Santa con las Madres. Las Madres celebran su propio gesto de haberse adueñado de la Plaza. Convocan a toda la población a que las imiten, a que puedan salir de la cárcel del miedo, y las Madres convocan a un paro nacional. Recién al año siguiente, el 30 de marzo de 1982, se va a producir la jornada de movilización del año 82, que va a ser reprimida. Lo que este paro simbólico señala y que está velado, hasta el día de hoy entre nosotros, es que las Madres en ese primer aniversario, ya desde el inicio, relacionan el 30 de abril con el 1º de mayo, con el día de los trabajadores.

Hay un reporte que hace un diario italiano, La Repubblica, donde también se relaciona, a través de la convocatoria de las Madres, al 1º de mayo con el pañuelo blanco. Y dice:

“Le Madri della Plaza de Mayo hanno chiesto che in occasione della Festa del Lavoro le donne di tutto il mondo esprimano la loro solidarietà coprendosi la testa con un fazzoletto bianco, simbolo della silenziosa protesta delle donne argentine.”

Es decir, se relaciona, para los italianos es la fiesta del trabajo - nosotros no la denominaríamos así, es una jornada de lucha, y de resistencia- relacionan el día del trabajador con el pañuelo blanco como forma de lucha contra la dictadura.

Finalmente para no hacerlo más extenso, me parece que esto es un programa político para nosotros. Lograr en el futuro y como responsabilidad nuestra, de las generaciones que seguimos y que tenemos la responsabilidad de llevar al triunfo por completo la lucha de las Madres que también es la lucha de los hijos, hacer que el 30 de abril se pueda celebrar de común acuerdo en coincidencia con el 1º de mayo. Me parece que es un programa político que significa que la alianza de la valentía y de la lucidez de las Madres no puede estar desligada de la lucha de los trabajadores. Muchas gracias.

_______________________________________________________________________

Mercedes de Meroño (Porota)

Gracias, compañeros. Gracias y con susto. Cada vez que los chicos hablan recordamos cosas que las tenemos a veces olvidadas. Vos sabés, Inés, que ahora que hablaste del 30 de abril y del 1º de mayo, pienso que no debe haber sido casualidad; debe haber sido causalidad que el 30 de abril y el 1º de mayo estén tan ligados. Yo creo que sí, que tenés razón Inés, nunca lo había pensado.

Cuando pienso en estos nuevos hijos que tenemos –y no me quiero emocionar porque Beba me dijo que no me emocione, y la tengo enfrente y me mira–, quiero decirles que nuestros hijos están acá, que están en todos ustedes, que mientras tantos piensen como ellos, que mientras tantos luchen como ellos, que mientras tengamos esa cosa tan hermosa de creer y de luchar por el otro, eso que ellos querían, el derecho a la vida, al trabajo, a la vivienda, a la salud, a la educación, qué malos eran, ¿no? Querían todo eso para todos. Y por eso se los llevaron, pero igualmente no pudieron; ellos están acá, están presentes, no solamente acá sino en todos ustedes que siguen la misma lucha y que la van a seguir, porque hemos hecho junto a ustedes tantas cosas: esa Universidad tan hermosa, de donde van a salir tantos para enseñarles a los demás que tienen derechos y cómo se deben defender; esas escuelas primarias que pensamos hacer; la Biblioteca, la Videoteca, la Editorial, esas cosas que nosotros creemos que tienen que ser, porque eso es lo que nuestros hijos querían.

Y creemos que la memoria tiene que ser eso, compañeros. Nuestros hijos no están muertos, compañeros, mientras todos luchemos y continuemos con sus mismas intenciones y su misma fuerza para seguir luchando por lo que ellos querían.

Por lo tanto, nunca, nunca los vamos a dejar morir. Nunca morirán mientras haya uno que siga la lucha que ellos tenían. Por eso las Madres decimos, que en esta Plaza donde hubo tantas botas, donde hubo tantas marchas militares; en esta Plaza, compañeros, hoy se toca La Internacional.

¡Vivan nuestros hijos que lucharon por la internacionalidad y por el mundo!

Gracias, compañeros.

 

 

Web de Madres   Subir
Subir
AMASU - Apoyo a Madres de Plaza de Mayo - Suecia