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23º Marcha de la Resistencia de las Madres de Plaza de Mayo

"La unidad es imprescindible para hacer la Patria Grande"


Carlos Aznárez
Resúmen Latinoamericano

Los pies cansados pero vitales, las manos juntas y prietas llevando la gigantesca pancarta que grita lo que todos pedimos desde las entrañas: "No al pago de la deuda externa". Lo que es decir: basta de imperialismo económico yanqui y europeo, basta de prepotencia gringa contra nuestra pobre gente.
Ellas, las hacedoras de este milagro anual que es la Marcha de la Resistencia, salieron otra vez en la calle, rodeando la Plaza histórica con sus reclamos pero también cantando la alegría de saberse vencedoras en la lucha por la vida.

En esta ocasión, 23 años después de la primera Marcha resistente, las Madres quisieron poner también su granito de arena para pujar desde sus vientres paridores de esperanzas, por la unidad latinoamericana que tanto se demora.
Por eso el acto final se llenó de internacionalismo revolucionario. Por el palco situado a la vera de la Casa de Gobierno ­para que se escuchen en sus salones lo que se reclama en el llano- desfilaron la voz doliente de Haití, enunciada por Henry Boisrolín, la del combativo País Vasco, expresada en el verbo del eurodiputado Koldo Gorostiaga, quien reclamó aunar esfuerzos para evitar que Madrid se lleve extraditado al preso político Josu Lariz Iriondo.

Pero también llenaron la Plaza de verdades los obreros y piqueteros, como los compañeros de Zanón o los luchadores de General Mosconi, representados por Pepino Fernández. Desde el Chile de Neruda y Allende, llegó César Quiroz, del Movimiento Patriótico Manuel Rodríguez, quien anunció que "algo importante se está
moviendo"
en las grandes alamedas, tendiente a forjar la unidad de las fuerzas opositoras progresistas y revolucionarias.

La Plaza se agitó una vez más para recibir al uruguayo Hugo de Mello, uno de los grandes protagonistas de la reciente y victoriosa pelea por el SI para defender a la empresa ANCAP de la voracidad privatizadora. De Mello fue ovacionado cuando convocó a luchar por el socialismo en el continente y recordó al Comandante Roberto Santucho y a todos los que cayeron por una patria para todos.

Desde la Bolivia rebelde trepó al palco el legendario "Chato" Peredo, del Movimiento al Socialismo que encabeza Evo Morales. Recordó la última gesta para evitar que se lleven el gas hacia EEUU y convocó a pelear por la unidad latinoamericana para que no nos sigan robando la soberanía y la dignidad que debemos tener como pueblo.

Ataviado con la típica boina roja del chavismo militante, Freddy Bernal, Alcalde de Caracas y sobre todo, "luchador revolucionario" agradeció a las Madres ­que lo aplaudieron a rabiar desde la primera fila de una colorida y vibrante multitud- el haber sido tan vitales y constantes en su resistencia. "Vine hasta aquí con mi familia ­añadió Bernal- para que ellos vean que vale la pena pelear siempre ­como ustedes lo han hecho- para cambiar este sistema tan injusto".
Luego, no dudó en calificar de "rancia" a la oligarquía venezolana que de la mañana a la noche conspira para intentar voltear a Hugo Chávez, aunque reafirmó que "eso es imposible". "Los hemos derrotado en siete oportunidades en las urnas y los derrotaremos cien, mil o diez mil veces más", agregó. Apuntó los más importantes avances de la Revolución en el plano de la educación y la salud, y terminó exhortando a los presentes a unirse por encima de las diferencias. "Solos no podremos vencer a nuestros enemigos, por eso la unidad es nuestra gran herramienta estratégica".

Por último, habló Hebe de Bonafini. Fue un discurso breve pero lleno de conceptos para poder caminar sobre la construcción de un futuro revolucionario. Abrazó con su verbo encendido a "los compañeros llegados desde todo el mundo para contar sus experiencias de lucha" y criticó severamente a "los que creen que hacer la Revolución es pegar cuatro gritos en una plaza. Hacer la Revolución ­consignó- es jugarse las bolas todos los días por los que tienen hambre".
"Las Madres estamos orgullosas de habernos hecho piqueteras"­ siguió Hebe- para luego exigir al Presidente Kirchner: "Desprocese a los piqueteros
enjuiciados y libere ya a los detenidos de General Mosconi".

Fue una tarde insertada en los nuevos tiempos del continente. En la rebeldía de los pueblos contra el ALCA y por la soberanía, en la trinchera de los de abajo contra los que no quieren ceder sus privilegios. Fue una jornada de Revolución y compromiso, pero sobre todo, quedó claro para quien quiso oír los que allí se dijo que sin unidad no hay Patria Grande como querían Bolívar, San Martín, Artigas y nuestros 30 mil combatientes que abrazados a la Pirámide de Mayo, se preparan para las batallas que sobrevendrán.

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