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Biblioteca Popular Julio Huasi, Universidad Popular Madres de Plaza de Mayo, 15 de diciembre de 2003

Presentación del libro "Ernesto Che Guevara: Otro mundo es posible"

Las editoriales "Nuestra América" y "La Rosa Blindada" y la Biblioteca Popular Julio Huasi presentaron el libro:

Ernesto Che Guevara: Otro mundo es posible
de
Néstor Kohan

Intervenciones de los panelistas e invitados:

Néstor Kohan:

A los compañeros que desgrabaron las clases, que luego las corregimos varias veces, pero que era un trabajo muy pesado, y que lo hicieron en forma totalmente gratuita, con esfuerzo de militante, les queríamos agradecer. A Pablo Kilberg, que trabajó mucho, nos ayudó bastante en la Cátedra del Che, y a Delia Matute. Los dos compañeros hicieron ese trabajo a lo largo de todo el año 2002.

Al compañero Luciano, de Rebelión, que puso muchas de esas clases y otros materiales de la Cátedra en el sitio de Rebelión. Esta fue una ayuda muy grande para que estos debates, estas discusiones, los invitados que venían se conocieran fuera de este ámbito, que nosotros consideramos muy valioso, pero restringido a un espacio, a un segmento. Y a través de Rebelión llegó a mucha otra gente, nos empezamos a conocer con gente de otros países, a intercambiar. Así que Luciano nos dio también una mano muy grande en la Cátedra.

Y Pablo Kilberg, que es el compañero que organizaba el sitio de Madres en Internet, también nos ayudó mucho a poner muchos materiales nuestros en el sitio.

Con Claudia (Korol) hicimos la Cátedra. ¿Cómo fue la historia de la Cátedra? Muy brevemente: en el año ’97 hubo varias Cátedras Che Guevara en todo el país, porque se cumplían 30 años del asesinato del Che, y en coordinación con el Centro Che Guevara de La Habana, donde hay muchos materiales sobre el Che, donde están su hija Aleida Guevara, María del Carmen Ariet y otros compañeros, nos pusimos de acuerdo en la idea de la necesidad de difundir ese pensamiento, para que no quedara únicamente en la militancia de izquierda, sino tratar de llegar a un espacio más amplio. Y por distintas vías, distintas experiencias, distintas miradas, comenzaron a nacer Cátedras Che Guevara en todo el país. Yo trabajaba en el ’97 en la Cátedra Che Guevara de la UBA (Universidad de Buenos Aires), Claudia trabajaba en la Cátedra Che Guevara de la ciudad de Rosario, y también había otras, las de Salta, Mar del Plata, el Chaco, etcétera…

Fue un movimiento bastante interesante, con muchas discusiones. Yo le agradezco a todos los compañeros y compañeras que vinieron hoy, en particular el “Gato” Felicetti, que pasó tantos años preso, tanto durante la dictadura militar como en la –entre comillas- “democracia". Y recuerdo uno de los tantos debates que tuvimos en aquella época, con motivo del segundo juicio a los presos de La Tablada, hecho que dividió muchas aguas, también entre los compañeros que hacíamos las diversas Cátedras del Che.

Luego entramos como en un declive. Pasó el auge de las Cátedras del Che, pasó la euforia, la moda mercantil. Porque de un lado había una ofensiva de nuestra parte, pero el mercado también trató de manipular lo que no podía ocultar, de trivializarlo, de frivolizarlo, entonces se inundó el mercado con videos, miles de biografías, etcétera. Y lo siguen haciendo: el diario Clarín acaba de prometer una nueva biografía del Che, también Pacho O’Donnel editó una.

Sigue esa disputa, entonces, no solo por un individuo o una biografía personal, sino por un conjunto de ideas, por un proyecto político.

Cuando surge la Universidad Popular Madres de Plaza de Mayo, creímos necesario en este espacio plantar una continuidad con todo ese trabajo previo realizado en un ámbito más amplio. Se nos ocurrió entonces, con Claudia Korol, porque aquí también existía una discusión sobre la necesidad de una materia de formación política, que este espacio político-cultural no debía ser sólo para venir a estudiar lo que cada uno deseaba, sin tener una visión social de la Argentina, de nuestra historia, de la política. Entonces veníamos reclamando que hubiera una materia “transversal”, que estudies lo que estudies, ya sea teatro, música, periodismo, derechos humanos, lo que sea; que tenía que ser de formación política. Elemental, mínima, una información que compartiéramos a pesar de todas las corrientes que convinimos aquí adentro, que no son pocas, a pesar de todas las carreras que hay, algo mínimo, para saber donde estamos parados. Entonces reclamamos esa materia, y surgió como una Cátedra del Che… como materia de formación política, y la iniciamos, entonces, en el año 2002.

Este libro, y otras cosas que seguramente saldrán en este año próximo, son el resultado de este trabajo. Así surgió la Cátedra del Che en este espacio.

También pensamos que había que dar un debate hacia afuera, no sólo hacia adentro de la izquierda, con otras corrientes del movimiento popular, de manera fraternal, tratando de evitar ese clima tan salvaje con el que a veces nos valemos dentro de la izquierda, donde el que tiene un matiz distinto al nuestro pasa a ser “el” enemigo, porque no nos da el cuero para enfrentar a nuestro enemigo de fondo: el estado burgués, sus instituciones de represión, sus aparatos de hegemonía. Como no nos da el cuero para enfrentar a ese enemigo histórico, que sigue siendo el que destruyó este país, entonces es más fácil pegarle al grupito que tenemos al lado. Y esa cultura está instalada, aunque algunos lo reconozcan y otros no.

Y el debate fraternal, con otras corrientes que no entran en esa salvajada, en ese canibalismo, sigue siendo complicado. Aún no hemos resuelto el confundir al compañero que tenemos al lado con el enemigo histórico. En ese espíritu, el libro intenta dar ciertas polémicas, con las corrientes que hoy están más “de moda”. Como aquella que sugiere que el Che es algo "viejo", como si se estuviera hablando de un tango de Gardel… que "lo nuevo" es Deleuze y Spinoza... A mí me asombra realmente cómo penetró ese discurso en un segmento del movimiento popular. No mayoritario pero sí significativo.

¡Al Che lo mataron hace 36 años, pero Spinoza es del 1600! Si eso es lo “nuevo”…

Ese discurso, que ha penetrado también en muchas Asambleas Populares, a mí personalmente no me preocupa que en el suplemento cultural del diario Clarín le den “manija”. El periodista que hizo varias notas en Clarín defendiendo a Toni Negri, un día lo encuentro y le digo “¿vos leíste Imperio, el libro de Negri?”. Y como el tipo sabía que yo había escrito un librito sobre el tema me dice: “la verdad que no…” Y le pregunto: “¿cómo, escribiste varias notas defendiendo las posiciones de Negri y no leíste el libro?”. “Y, no – me contesta – viste como es esto…” Ahora, ¿cuánta gente habrá leído la nota de Clarín, y salió a repetir que “el marxismo está viejo”, que “el Che es del pasado”, que lo nuevo, que viene de la mano de Internet, es Negri, etcétera, etcétera…

Eso, a mi, personalmente no me preocupa. Que el suplemento de Clarín sea tan frívolo y superficial, y el suplemento de Página/12 no es muy distinto, tampoco… Sí es distinto el de La Nación, que es más coherente, desde la derecha clásica. Pero La Nación también “levantó” toda esa teoría: le dedicó tres suplementos a revindicar a Negri, a reivindicar el supuesto “autonomismo”.

Ese espacio no me preocupa tanto, pero sí que un compañero del movimiento de desocupados “compre” esa teoría, que a mi modo de ver lleva a más división, más fragmentación. Los compañeros del MTD Aníbal Verón aquí presentes pueden contar en carne propia a qué condujo en la práctica ese discurso, aparentemente tan atractivo…

Parte de este libro, entonces, entra en polémica con esas corrientes. No desde la nostalgia, no para volver a suspirar por los años ’60 - que personalmente no viví - sino porque creemos que el pensamiento del Che puede servir para discutir hoy, con los problemas actuales, con los problemas que se dan en el foro Social Mundial, con los problemas del movimiento piquetero, las fábricas recuperadas, el movimiento estudiantil.

Hay también otros segmentos que seguramente Daniel (De Santis) va a comentar: un capítulo – que para mí es el más polémico del libro – sobre (Mario Roberto) Santucho.

Ese es el espíritu con el que hicimos este libro, y con el que hicimos la Cátedra. Claudia luego dará el complemento de cómo lo vivió ella.

Le damos entonces la palabra a Daniel de Santis, pero antes presentamos al resto del panel.

Empezamos con Noel Pérez, que es un compañero que integra el Seminario del El Capital y la Cátedra Che Guevara, y forma parte de la Coordinadora Febrero Boliviano, que jugó aquí un papel importante en las jornadas de movilización en solidaridad con Bolivia. Con él hace tiempo que venimos discutiendo sobre qué tiene que ver el Che con Bolivia. No sólo con la Bolivia del ’67, sino con la Bolivia de hoy en día.

Claudia Korol, coordinadora de la carrera de Educación Popular y de la Cátedra del Che, secretaria de redacción de la revista América Libre.

Marcelo Cafiso, director de la Editorial Nuestra América, que estaba invitado, no pudo venir porque operaban a su madre.

El otro editor del libro, José Luis Mangieri, director de la Editorial La Rosa Blindada. Un histórico nuestro. Un histórico del guevarismo en la Argentina. Y que no pudo tampoco venir porque presentaba – en el mismo horario – un libro de poesía suyo en otro centro.

Agustín Prina, un joven de 18 años que nos sorprende a todos, que comparte con nosotros la Cátedra del Che y el Seminario de El Capital.

Daniel de Santis, coordinador de la Cátedra del Che en la ciudad de La Plata, y un militante histórico del PRT (Partido Revolucionario de los Trabajadores), que ha compilado los dos tomos de los documentos del PRT. En los comienzos de los años ’90, quienes no vivimos aquellos años, nos quedábamos con el relato de lo que habían dicho los diarios o los “quebrados”, en el que los que habían intentado llevar a la práctica en nuestro país el pensamiento del Che, eran unos “irracionales”, “dementes”. Estas palabras se repiten siempre si uno busca en los textos periodísticos. No usaban el lenguaje de los militares: “la delincuencia terrorista”, o “la subversión”. Pero siempre usaban términos como “locura demencial” , “”irracionalidad”, “culto a la violencia”, como si hubiera sido lo mismo todo: la violencia popular del Cordobazo y la violencia de los campos de concentración. Todo era “los años de plomo”. Entonces no teníamos de dónde leer, los que no vivimos esas décadas. Y empezaron a aparecer algunos libros, que devorábamos con pasión: el famoso “Todo o nada”, después “Hombres y mujeres del PRT-ERP”, “Los últimos guevaristas”. Hubo otros materiales, pequeños, pero a estos le daban mucha “manija” porque venían con el sello de las grandes editoriales. Y todavía se siguen vendiendo… Entonces no teníamos de dónde leer, de dónde saber que había pasado, qué habían pensado aquellos compañeros. Y Daniel sacó por Editorial Eudeba, dos tomos que a mí, y a muchos de nuestra generación nos fueron muy útiles, por los documentos que contienen esos libros. No por hacer el cuento positivista de “el documento objetivo”, no para conocer “lo que dijeron que dijo”, sino qué dijo, y después vemos si nos gusta o no nos gusta. Esos dos libros de documentos fueron muy importantes. Así como Baschetti había editado varios tomos sobre la resistencia peronista, de las otras izquierdas no peronistas no había nada, y Daniel jugó un papel muy importante. También me ayudó mucho en el capítulo sobre Santucho. Le damos la palabra…

Daniel De Santis:

Buenas tardes a todos. Aprovechando que hay dos ausencias en el panel, voy a hablar un rato, para cubrirlas…

El libro lo leí ahora casi todo, no sé si me queda algo por leer, pero ya otros capítulos y trabajos los había leído antes, cuando fueron saliendo. Cuando leo éste, me surgió una comparación: yo soy profesor de física en la escuela secundaria, algo bastante aburrido porque cada vez el nivel es más bajo, y lo único que me conmueve un poco es cuando explico las leyes de Newton y la diferencia entre velocidad y aceleración. Y cuando leí este libro me dio esa sensación: esto está escrito por alguien que lo conoce, que lo ha desmenuzado, que lo ha trabajado. No es una cosa de apuro, que lo pensó hoy, cómo desmenuza, y vuelve, y vuelve otra vez, y amplía,,,,

Las leyes de Newton se pueden explicar, pero son cosas profundas. Este libro también habla de cosas profundas, pero lo hace de una forma que puede llegar a un público muy amplio. Tiene una forma de exposición muy clara, muy amena. Muy desmenuzada, pero manteniendo una gran profundidad.

Uno que algunas cosas conoce, sigue aprendiendo cuando lee los libros de Néstor, y en particular éste. No sólo uno puede hacer de crítico, también aprender con esta lectura.

Néstor decía recién sobre cómo nos han tratado: siempre nos han tratado mal, y peor también…

De lo malo a lo peor, nos han dicho de todo, pero nunca nos han dicho algo bueno. Cuando uno lee este libro, y el capítulo donde habla del PRT y de Santucho, nos llama “los guevaristas”. No sé como decirles lo que uno siente, después de 20 años de agresiones e insultos, que se hable de “los guevaristas”, o de “Santucho y sus compañeros”…

Este es un libro que despliega marxismo por todos lados. Y cuando dice “Santucho y sus compañeros”, también lo está haciendo. ¿Por qué digo esto? Porque de Santucho, ¿qué se decía?: Santucho, el héroe revolucionario… pero nunca las ideas de Santucho. Siempre el estandarte, el Che, pero nunca lo que pensaba Santucho.

Y cuando habla de “sus compañeros”, también está expresando un profundo contenido marxista.

Porque Santucho era el máximo dirigente, el más profundo pensador del PRT, el mejor jefe militar, pero no estaba solo. Estaba acompañado por una organización, no era una cuestión individual. No el mito, no la leyenda, sino las ideas, expresadas en una organización revolucionaria. Todo eso dice la frase “Santucho y sus compañeros”. Esto no lo encontramos en otros escritos, publicaciones, o referencias.

En este libro, Néstor desmenuza, explica muy bien, con mucha amplitud, cuestiones que nosotros, como militantes del PRT, formados con una línea política de la cual Santucho fue el principal exponente - aprendió en la práctica, las leyó.

En los años ’60 y ’70, después del triunfo de la Revolución Cubana, surge una nueva expresión dentro del marxismo que recupera la visión de ofensiva que éste había perdido. El marxismo había dejado de expresar ese espíritu de ofensiva, y se retoma a partir de la Revolución Cubana. Los que militamos en esa corriente en aquellos años, nos fuimos formando en eso.

Desde el punto de vista teórico, discutíamos otro tipo de cosas, por ejemplo la relación entre lo objetivo y lo subjetivo. Por allí, en aquellos años todavía muy mezclado, muy influenciado por la expresión dominante dentro del marxismo, proveniente de la Unión Soviética.

Pero la práctica y la visión de la necesidad de la revolución nos hacía incorporar otros elementos, por ejemplo el papel de la subjetividad, el papel del revolucionario. Y lo veíamos esto, claramente expresado en la posición que tenía Santucho, que tenía el PRT ante cada uno de los problemas.

Esto, que desarrollamos en la práctica y expresado teóricamente muy “en borrador”, en algunos de los capítulos de este libro aparece explicado con mucho detalle, muy minuciosamente, bien desarrollado, como para entender cuál es la esencia del marxismo, ese espíritu de ofensiva, la lucha revolucionaria, el problema del poder.

En un documento del PRT, en el IV Congreso, el prólogo comienza diciendo que el problema fundamental del marxismo es el problema del poder y la lucha armada, cosa que los marxistas argentinos no han tenido en cuenta. Así comienza este documento, que es del año 1968. Y la cuestión del poder en el libro “Otro mundo es posible” aparece a cada momento, está permanentemente rondando ese problema fundamental del marxismo, por lo menos en la etapa previa a la toma del poder. Después de la toma del poder, aparecen otros problemas, pero que no dejan de lado, no dejan de contener también el problema de la construcción del socialismo y el tema del poder.

Otro tema bien desarrollado en el libro es el de la política como elemento central. Yo lo he explicado de una manera mucho más burda: cuando le explicaba a los compañeros qué es la ideología, qué es la filosofía, qué es la economía, sobre todo la diferencia entre la ideología y la política, la forma de explicarlo es que la ideología es como un camino ancho del cual uno no se tiene que apartar, y que te lleva a una meta. Pero la expresión concreta, de todos los días, es la lucha política. La que nos vincula con la realidad, la que nos hace partícipes de la lucha de clases, es la política. Este tema – mucho mejor explicado, mucho más desarrollado – aparece en el libro, que explica como el Che valoraba ese aspecto en Lenin, y también en Fidel Castro.

Todos los demás elementos que hacen a una visión del mundo están influídos, están determinados por el accionar político. Por supuesto que estamos hablando de la política en un sentido revolucionario, transformador de la realidad.

Otra cuestión que quería abordar es la importancia que tiene la teoría en la formación de los militantes. Hemos visto en estos últimos veinte años que en general se ha dejado de lado la teoría revolucionaria, pero a un punto extremo. No sólo se ha dejado de lado la teoría revolucionaria, también se ha perdido el lenguaje revolucionario. No soy especialista en ese tema, pero se me ocurre que si no hay palabras, si desaparecen las palabras para explicar una revolución, el camino hacia una transformación de la sociedad, muy difícilmente se pueda hablar de eso, cuando no hay palabras para explicarlo.

Lo que ha pasado en el mundo, en particular con la desintegración del campo socialista, es que han desaparecido las palabras. Hace unos años – no hace mucho – uno decía “imperialismo” y te decían que “te quedaste en el ’70…” Y no estamos hablando de algo tan difícil de visualizar como es el imperialismo. “Vanguardia”. “Célula”, que debe ser una de las palabras más difíciles de reivindicar. Y si uno se pone a pensar, célula no es andar escondiéndose detrás de algo, la palabra célula viene de la biología. Y muchas otras palabras que nos han robado.

Recuerdo el año ’97, participando en la Cátedra Che Guevara de la Facultad de Ciencias Sociales, yo fui a “putear”, en realidad. Pero mi puteada ¿cuál fue?. Vanguardia, partido revolucionario, célula, cuadro político… o sea, todas las palabras que había refrescado en la preparación del tema que tenía que dar, sobre el Che, en ese momento aparecían de esa forma. Esa fue mi puteada en la Cátedra, porque en ese momento algunos pretendían presentar un Che Guevara no leninista. No hace falta buscar mucho para darse cuenta que el Che era leninista.

Yo creo que este libro aporta mucho en el tema de la formación teórica. Cuando venía hacía aquí pensaba: por lo menos hoy, este año, el año que viene, en dos o tres años, no sé en cuanto tiempo, pero durante el período que me animo a preveer, corto, de un par de años, yo recomendaría que al lado de “El Estado y la Revolución” de Lenin - un libro que divide aguas, o estás de un lado o estás del otro lado – vamos a tener que poner “Otro mundo es posible”, porque creo que para la formación de los militantes en esta época, es fundamental. Por lo que dice el Che, por lo que dice Santucho, por lo que dice Néstor Kohan, y por cómo lo desarrolla.

Con respecto al capítulo que habla del PRT, basado en una charla que hubo aquí, en el Auditorio de la Universidad de las Madres. Claro, uno está acostumbrado a hablar, y en general se hace una reivindicación de Santucho, pero luego venían detrás todas las críticas. Ese día el 19 de Julio del año pasado (2002), Néstor hizo algo que me llamó la atención. Yo no lo conocía mucho hasta ese momento. Se había informado sobre cuáles eran las fuentes del pensamiento y la formación de Santucho, de su juventud, cómo habían ido evolucionando sus ideas, cómo fue incorporando distintos elementos, desarrollando una visión de Santucho de acuerdo a la realidad histórica. Este hombre no era un tonto que lo único con que contaba era voluntad, o no era un hombre que no entendía nada de política – ni siquiera de política sindical, como dijera alguna vez un compañero de Santucho – sino que era un compañero formado en las mejores tradiciones del marxismo revolucionario y del latinoamericanismo. Cuando termina de hablar Néstor, ese día, le digo a Claudia Korol: “¿Y ahora qué digo?”. Porque hasta ese momento, yo estaba acostumbrado a ir a discutir, a defender nuestra historia, y por primera vez me encontré con alguien que se ponía a estudiar en serio esta historia y estas ideas.

En estos días – el 23 de diciembre – se cumple un nuevo aniversario del intento de copamiento del cuartel de Monte Chingolo. Yo no quería dejar pasar la oportunidad para, por un lado, homenajear a los compañeros caídos en Monte Chingolo, y también decir algo sobre esa acción, que tiene sus aspectos necesariamente críticos, pero también es necesario inscribir a Monte Chingolo – lo mismo que a la Compañía de Monte, en la provincia de Tucumán – dentro de ese rescate que hubo del marxismo a partir de la Revolución Cubana, del espíritu de ofensiva, extraordinariamente positivo, de la Revolución Cubana, del marxismo revolucionario, y de la experiencia del PRT.

Dentro de ese espíritu de ofensiva es probable que hayamos cometido errores. Pero hay que poner cada cosa en su nivel, y en su importancia. No puede cometer nunca el “error” de Monte Chingolo un reformista. Nunca lo va a cometer alguien que aún dentro del marxismo, no tiene bien aferrado ese espíritu de ofensiva, pensando en el poder, en la revolución, en la transformación de la sociedad.

Y por último. Hace alrededor de un mes, un compañero nos preguntaba sobre qué hacer en este momento. A mí se me ocurrió algo que me tiene muy preocupado. Creo que en la izquierda - argentina, sobre todo, en la cual obviamente me incluyo – no sabemos resolver un problema que sí han sabido resolver aquellos procesos revolucionarios que se han desarrollado. No digo triunfado, sino que se han desarrollado. Uno lo ve en la Revolución Cubana, lo ve en la Revolución Sandinista, lo ve en El Salvador, lo ve ahora en el MST de Brasil, y es la resolución entre la construcción ideológica, estratégica, la formación de cuadros - es decir los cimientos del movimiento revolucionario – con la necesaria acción política en el momento “aquí y ahora”.

Ese tema no lo hemos podido resolver. Me parece que en el caso del PRT, en el momento en que comenzó a desarrollarse, en el que por lógica de su desarrollo tenía que participar en la realidad política, necesariamente fue incorporando elementos de análisis político y de participación en la lucha política. Pero parece que hoy estamos nuevamente muy alejados de esa combinación.

Otro elemento que planteaba Santucho es el problema de la unidad. A mí me parece que están combinados. El problema de la unidad está combinado con lo que decía antes: es muy difícil que avancemos en unidad si no flexibilizamos nuestra manera de pensar, si no dejamos de pensar que el que no tiene todos los elementos teóricos definidos exactamente iguales a los nuestros, con ese compañero no podemos avanzar.

¿Qué significa este “flexibilizar”? Si nos compenetramos de la acción política real en cada momento, vamos a encontrar los elementos de flexibilidad que nos permitan ir uniéndonos. Y a su vez – como esto es una relación dialéctica – en la medida que se va ganando fuerzas, tiene más posibilidades de incidir en la realidad. Y ese “incidir en la realidad” – que es a lo que yo le llamo “hacer política” - a su vez permite mayor flexibilidad, mayor política, mayor unidad.

Para terminar, les recomiendo a todos los que les interese el tema del marxismo revolucionario, que al lado del “Qué hacer”, tengan – para leerlos – “Otro mundo es posible”, el libro de Néstor Kohan.

Nada más.


Agustín Prina:

En primer lugar, quisiera subrayar la importancia de este libro, a contracorriente de numerosos escritos y bibliografías sobre el Che pertenecientes a la industria cultural, que además de ser poco rigurosos ocultan el pensamiento, la acción y el proyecto que realmente tenía el Che, utilizando su imagen para una construcción hegemónica de una cultura de resignación.

Entonces me parece que hay que situar este libro en la pelea ideológica y teórica vinculada a los intereses de la revolución latinoamericana y el socialismo, ya que no es casual que los ideólogos del poder tiendan a separar al Che de su teoría de la revolución social, y muestran al triunfo de la Revolución Cubana como una excepción histórica. Por lo tanto, las ideas del Che basadas en esa experiencia no tendrían validez para el resto de América Latina, además de mostrar la muerte del Che como un fracaso.

De ahí la importancia de este libro, que apunta a un Che no lo suficientemente conocido ni valorado, si bien – en mi opinión – es el más auténtico. Apunta a la vez al hombre de acción y al teórico, no al “voluntarista extremo” ni al “aventurero”, sino que reivindica la figura del dirigente revolucionario poseedor de una rica experiencia, de un pensamiento y un conocimiento de la teoría profundos, y de una ética que no por utópica deja de ser realizable.

De esta forma se podría decir que se saca al Che del “poster” y se lo inserta en la Revolución Latinoamericana. No se lo separa de su proyecto político, sino que se toma partido con y por el Che. Y a propósito de esto, no es casual que un capítulo entero esté dedicado a Santucho.

Entonces, de esta manera, se dividen las aguas, ya que tomar partido por el Che significa hacerse cargo de la convicción de que el Hombre Nuevo y el Socialismo son realizables, y que por lo tanto la lucha y el sacrificio valen la pena. Es por esto que Néstor toma partido por el Che, en estos tiempos de “socialdemocratización” y posmodernismo, y defiende el proyecto profundo de liberación humana sostenido por el político revolucionario.

A partir de todo esto resulta indispensable desentrañar el mito del Che, si bien hay que reconocer que su vida fue realmente excepcional. Pero detrás de esta apariencia mítica y novelesca, si se quiere, se halla oculto lo que es mucho más profundo, y es lo que le da sentido a sea vida, y que es justamente la coherencia total y rigurosa entre la teoría y la práctica.

Sólo a través de esta coherencia es que se puede entender la experiencia boliviana. Por eso la ideología dominante recupera el mito del “aventurero heroico”, pero es intolerable e imposible de digerir el militante revolucionario consecuente que ha llevado sus ideas a la práctica. En todo caso el heroísmo del Che no es un heroísmo abstracto, sino que es un heroísmo al servicio de la revolución socialista.

Para explicarnos la extrema consecuencia entre su conducta personal y sus ideas, no alcanza con recordar que su intransigencia, su austeridad, su entrega total, su heroísmo, su voluntad, lo hace paradigma de revolucionario, sino que es necesario también comprender las relaciones entre teoría y práctica al interior de su posición teórica. Y cómo el Che postula la superación de la separación y contradicción existentes en el capitalismo entre la economía, la política, la ideología, la educación, la ética, como parte de la construcción del socialismo.

Entonces, me parece que este libro muestra el pensamiento del Che como un conjunto coherente, desarrollando sus aportes originales a la teoría marxista. Por eso me gustaría señalar – muy por arriba – algunos puntos fundamentales del pensamiento del Che.

Porque además de ser un revolucionario, el Che era una persona muy estudiosa, y que tenía una vocación por la conceptualización teórica. Es decir que no era un pragmático desconectado de la teoría social.

En primer lugar, me gustaría señalar su antidogmatismo. Él comprendió muy bien la consigna de Mariátegui, cuando reclamaba que “el socialismo en América Latina debe ser creación heroica”, y se va a alejar cada vez más de las posiciones soviéticas para acercarse a una vía alternativa al socialismo, que podríamos llamar “más humana”.

De allí que su obra está lejos de ser un sistema cerrado, y por el contrario, es una guía para la acción. Es un desarrollo creador, que va en contra de las verdades eternas e inmutables. El Che es parte de una tradición que incorpora el humanismo al marxismo, y esto Néstor lo desarrolla a fondo en su libro. Él está convencido que el socialismo no tiene sentido si no representa una ética social.

El humanismo del Che no es un humanismo abstracto, sino que hay que verlo desde un punto de vista de una perspectiva de clase. De allí que el Che va a oponer al humanismo proletario revolucionario - que se expresa en su visión del Hombre Nuevo y de su ética comunista – al humanismo burgués. Por eso se puede conectar al humanismo del Che con su filosofía de la praxis, que se puede entender como acción humana organizada y conciente, como palanca eficaz para transformar una realidad que podemos llamar conocida, en una realidad creada.

El Che sostiene que lo objetivo puede ser transformado y hasta superado por el factor subjetivo. Él parte de la lucha de clases, de la que el hombre es expresión viviente, y de que no se puede desligar del análisis de las contradicciones económicas, el hecho histórico de la lucha de clases. De allí hay que situar como punto de partida su crítica al marxismo soviético, ortodoxo, o al materialismo histórico, o a lo que Gramsci llamó acertadamente “ materialismo metafísico”, ya que va más allá de la historia.

El Che plantea el desarrollo de la conciencia como el único posible que conduce a la nueva sociedad, que con las armas gastadas del capitalismo el socialismo no puede formar su hombre, y que el estímulo material es un mal necesario. De allí su crítica a la vigencia de la ley del valor en el socialismo y a los criterios mercantiles mantenidos en las relaciones económicas entre los países socialistas.

El Che asume una posición filosófica, que privilegia la acción conciente y organizada como creadora de realidades sociales. Es una filosofía de la praxis que se opone al determinismo económico y social que considera que los cambios son producto de la ruptura de una correspondencia entre fuerzas productivas y relaciones de producción, correspondencia que fue extendida a la transición socialista.

Sus conceptos sobre la transición socialista, más ligados al campo económico, no se pueden entender sin una concepción moral y ética. Su defensa permanente del sistema presupuestario, radicalmente opuesto al “socialismo real”, conciben que el socialismo presupone un alto grado de participación popular y sólo puede ser mantenido mediante un sistema de gestión que privilegie los estímulos morales, y que tienda a aniquilar las categorías económicas sobre las que se asienta el sistema capitalista de producción.

Quisiera concluir retomando el comienzo, ya que me parece central disputar la herencia del Che, cuestionando sus visiones de héroe trágico, que ve su muerte como la expresión de una acción desesperada, entre lo que podríamos llamar una voluntad extrema de combatir y una impotencia real.

Frente a eso, hay que reivindicar al revolucionario conciente de las posibilidades y dificultades de la lucha. Es cierto que el Che cayó en condiciones muy difíciles y duras, pero su muerte no es el resultado de una necesidad implacable, ni de una lucha trágica y desesperada. Hay que verla como una posibilidad con la que él contó en un momento dado.

Hay que tomar su ejemplo que enseña que la historia la hacen los hombres, y que deben hacer la revolución elevándose de la condición de enajenación a la de sujeto de la historia.

Quería finalizar con una tesis de Adolfo Sánchez Vázquez, que sostiene que el Che es inconcebible sin el socialismo, pero a su vez el socialismo de Marx y Lenin no se puede entender sin el Che.

Gracias.

Noel Pérez:

Buenas noches. Estaba pensando, a partir de las intervenciones de los compañeros, cómo expresar una opinión sobre el texto que se presenta hoy. Y se me ocurre que una de las maneras es planteando una conceptualización de Sartre acerca del Che. Él probablemente haya hecho el elogio más grande realizado a Ernesto Che Guevara, cuando decía que “es el hombre más completo de nuestra época”.

Y me preguntaba si es cierta esta afirmación hoy en día. Pero no por falta de convicción, tampoco por una pretenciosa reflexión filosófica sobre la duda metódica. Nada de eso, lo mío es más sencillo, simplemente tratar de transmitir a ustedes una opinión personal sobre el libro de Néstor.

Y creo que la respuesta, a lo largo de estas páginas de Néstor es contundente, no hay duda alguna. Yo comparto esa respuesta en ese sentido: sin duda, para mí también el Che sigue siendo el hombre más completo de nuestra época.

Pero, ¿qué significado tiene esto hoy en día?

Tomando a Sartre, que calificó a Marx y al marxismo como el horizonte inseparable de nuestro tiempo. Otra vez nuestro tiempo. Sin duda, el tiempo al que él se está refiriendo no es a una cronología, sino a un modo de vivir. O dicho de un modo más clásico: a un modo de producción que se llama capitalismo.

En este horizonte es que las reflexiones de Marx y del Che, como un hombre completo de nuestra época, es que deben pensarse.

Cuando Sartre se refiere a que el marxismo es el horizonte inseparable de nuestro tiempo, está haciendo alusión, entre otras muchas cosas, a la genialidad de Marx.

Marx, como muchos autores reconocen, es un hombre que ha sido capaz de apropiarse de las médulas de su época. Una enciclopedia acerca de lo que fue y es aún la filosofía alemana, todo lo que significó la lucha de clases en Francia y en todos los países que estaban luchando en ese momento. Todo esto fue sintetizado por Marx. Obviamente, por supuesto, con un método.

Esta suerte de fervor por la síntesis es lo que justamente, como una herencia que recoge de Marx, o más bien Ernesto Che Guevara. Con la peculiaridad que ésta es una visión latinoamericana. Analizando esa visión congelada, eurocentrista, a la que se había condenado al marxismo.

Y para ser breve, simplemente señalar un ejemplo concreto: ¿Qué sería el hombre nuevo que nos proponía Ernesto Che Guevara?

Es la síntesis de la época. No del ’60, ahora. Es la propuesta teórica, pero también práctica, de Ernesto Che Guevara.

Para decirlo a mi modo, y de una manera simple. El hombre nuevo no es algo que nos espera al final de un proceso, sino es algo que debemos construirlo desde ahora, desde el vamos. Y ese hombre nuevo es multifacético, como nos acaba de expresar Agustín Prina. Tiene múltiples facetas que van desde lo ético, pasan por lo económico, pero que en esencia, cuestionan al modo capitalista de producción.

Pero también yo me preguntaba - si bien esto que digo puede reflejar y responder a la pregunta de si el Che es un hombre de nuestra época - a qué se refiere esa completud. Creo que esta es la faceta más desarrollada, pero al mismo tiempo más criticada del Che: su práctica, desde su compromiso de defender sus ideas con su cuerpo.

Esto también está expresado en un capítulo que Néstor explica muy bien, sobre el “Mensaje a los pueblos del mundo a través de la Tricontinental”, que sin duda fue su mensaje póstumo, y su legado teórico quizás más importante, porque es un llamado a la acción. Y es bueno que esto lo reflexionemos, también planteándonos la misma pregunta: este mensaje, este llamado a la acción, ¿es necesario?

Personalmente creo que sí, y hoy más que nunca.

Porque entre las muchas cosas que plantea ese “Mensaje…” , de un modo profético, el Che planteó un llamado a crear “uno, dos, varios Vietnam”. Y bueno, ahora estamos viendo en el mundo estos varios Vietnam. Porque si no, ¿qué es lo que está pasando en Colombia? ¿Qué es lo que está pasando en Iraq? ¿Qué es lo que está pasando en Afganistán? Son esos tantos Vietnam que el Che había reclamado en su momento, y que ahora están presentes.

Por eso se da el debate, para otra vez llamar la atención sobre la vigencia plena del pensamiento y el ejemplo del Che. Si en su momento fue el gran debate el tema de la coexistencia pacífica y todos los temas que tienen que ver con esto, como los debates acerca de cómo se debe construir el socialismo, etc.

Si ese debate tenía que ver con el carácter que debe asumir la revolución, este mismo tema de la coexistencia está hoy instalado en los debates de la izquierda. Simplemente ha cambiado el nombre. Ese tema tiene ahora la forma interactiva de la fórmula de Von Clausewitz, que dice que la guerra es nada más que la continuación de la política por otros medios. Esa fórmula ha sido invertida, y ahora nos proponen que la política debe ser la continuación de la guerra. Y esto viene como anillo al dedo acerca de los acontecimientos que acabamos de vivir.

Después de que pasó lo del 19 y 20 de diciembre aquí en Argentina, o lo que ha pasado recientemente en Bolivia, con el levantamiento de octubre. Después de esas explosiones violentas de rabia y rebeldía de nuestros pueblos, ¿qué?...

Ésta es una de las propuestas. Frente a esto, lo que hay que hacer es hacer política. Es una forma de ver, pero es toda una definición política de quienes sostienen eso.

Hace poco, a propósito del acto que tuvimos en Plaza de Mayo, la Marcha de la Resistencia, un compañero boliviano estuvo presente. Él es un hombre histórico, ha sido parte de lo que fue la guerrilla del Che en Bolivia. Actualmente está en el MAS. Es un hombre que en lo personal, merece todo mi respeto, toda mi consideración, aunque es obvio, nadie está obligado a compartir todo lo que él piensa. Pero él hacía alusión a algo que me parecía importante: los problemas que viven Bolivia y nuestros países son complejos, y no admiten simplificaciones.

Claro, así como sucede con Marx, como sucede con el Che, pese a esa extraordinaria capacidad de síntesis no es posible sintetizar la vida. La vida, la realidad, nos exigen desafíos, nos exigen respuestas creativas. Y creo que más allá de debatir algo que antes mencionaba sobre esa dificultad que tenemos en la izquierda de construir a partir de lo heterogéneo, creo que las líneas maestras, las líneas principales, están expresadas en todo lo que es el pensamiento teórico. Y a esto, ahora sí refiriéndome al libro, es a lo que creo que Néstor ha intentado explicar.

Es eso también lo que me ha permitido recoger en las Cátedras del Che, en las que he tenido la suerte de participar: ese necesario sustento teórico a nuestras convicciones, que más que nunca ahora necesitamos.

Y por eso me voy a permitir calificar también a este libro de algo que suena a insulto, que suena provocador: este es un libro peligroso. Y es peligroso porque nos invita a reflexionar, pero nos invita también a la acción.

Por eso me permitiría recomendar su lectura, pero más que todo a recoger los desafíos y las aperturas que implícitamente plantea.

Gracias.

Claudia Korol:

Después de lo que dijeron lo compañeros, ya no me queda mucho por agregar. Por ahí sí decir lo interesante que se haga la presentación este día, aunque es un poco de casualidad, porque lo habíamos pensado para un tiempo atrás, pero viene bien que sea en esta semana. Mañana se cumplen 10 años del Santiagazo, aquel 16 de diciembre en que ardió la provincia de Santiago del Estero, cuando parecía que de la nada, un pueblo se levantaba y ponía en la mira todos los símbolos del poder feudal, que hasta ahora aún en muchos casos sigue establecido, y contra el cual se sigue peleando allí.

Dentro de tres días, el 18 de diciembre, se cumplen dos años de la recuperación por parte de las trabajadoras y trabajadores de Brukman, donde más allá del hecho concreto de esa recuperación, también se estaba planteando la posibilidad de un grupo de obreras y obreros de hacerse cargo de su destino, y tratar de construir un proyecto propio, y también para todos los trabajadores. Es parte de una experiencia que se viene dando en nuestro país, con muchas contradicciones, con muchas dificultades, pero con una tremenda riqueza, donde se ha demostrado que sí se puede crear un movimiento de obreros sin patrones, que abra camino a la creación, al trabajo y a la construcción de los sueños.

Y recordar que fue, precisamente, en la carpa de Brukman, cuando ya habían sido desalojadas las trabajadoras de la empresa, donde se inauguró este año la Cátedra del Che. Nos pareció que era el lugar más adecuado, el lugar en ese momento simbólico y políticamente importante, para que la Cátedra del Che justamente tuviera un sentido político concreto, como parte de la lucha de clases que en la Argentina se sigue desarrollando.

Y lógicamente, esta semana también nos movilizamos para recordar la presencia del fuego, de la lucha, de la rebelión del 19 y 20 de diciembre. No en nuestra memoria solamente, sino en la nueva subjetividad modelada a partir de esas jornadas de rebelión, en lo que se creó, en la energía que se sigue desarrollando, que se sigue construyendo, más allá de que hoy no sea la noticia principal de los diarios, y por el contrario la noticia principal pase a ser la corrupción y la barbarie que nos muestran sobre los hechos del senado. Sin embargo, los movimientos populares siguen construyendo, siguen trabajando sobre la base de esa energía y de esa rebelión que tuvo un momento de expresión el 19 y 20, y que seguramente encontrará nuevas formas y nuevos momentos para seguir expresándose.

Entonces, es muy interesante que el libro se presente justamente en esta semana, y es la manera de iniciarla, diciendo que también en el terreno del pensamiento crítico seguimos participando activamente de la rebelión. Y participamos con nuestras ideas y con nuestros cuerpos, y con nuestras emociones, y con nuestras esperanzas, y con nuestros deseos.

Como los compañeros hablaron del Che, y además el libro habla todo el tiempo del Che, y además la Cátedra habla todo el tiempo del Che – hace dos años que venimos escuchando a Néstor hablar todo el tiempo del Che - , no voy a hablar del Che. Pero sí quería decir algunas cosas sobre Néstor, a quien le molesta mucho que hablen de él.

También porque este año algunos hablaron bastante mal, y lo trataron de manera bastante jodida, yo quería justamente señalar que Néstor, lejos de ser un tipo que escribe sobre el Che, que investiga sobre el Che – que eso lo hace y bien, como aquí se dijo -, lejos de ser un espectador de la historia y las rebeliones, es un tipo comprometido, un tipo que está en la pelea.

Lo recuerdo derribando las vallas de la policía en Brukman, lo recuerdo el 20 de diciembre en la Plaza de Mayo, lo recuerdo en muchos momentos de lucha en estos años que nos tocaron vivir; y lo conozco de todo este tiempo de construcción en la Universidad Popular Madres de Plaza de Mayo, en una tarea cotidiana, donde también Néstor se encarga de tirar unas cuantas vallas, de las que nosotros mismos a veces levantamos en nuestras propias prácticas y en nuestras actividades.

Hay que decir que Néstor se compromete absolutamente con cada palabra que escribe, y que es un militante de la batalla cultural, de la batalla por crear un pensamiento y una práctica política diferente, alternativa, opuesta a los valores y las ideas y pensamientos que reproducen la dominación.

Néstor es polemista. Por eso digo que leyendo los libros de él estoy viendo con quién se enfrenta en cada párrafo. No pone un solo párrafo porque sí, o por nostalgia. Lejos de la nostalgia, en cada uno de sus párrafos está “peleando” con alguien, y su obsesiva curiosidad se refleja en la búsqueda del detalle, de la información, del dato. Lo que lo lleva a buscar en donde sea… Cada uno sabrá del acoso sufrido en sus bibliotecas. Los compañeros de la Biblioteca de las Madres han sufrido varios por parte de él, porque el tipo, hasta que no encuentra lo que buscaba, que explique, que contextualice, que ubique las causas, los por qué, no para… Y se lanza a buscar, a investigar, a averiguar. Y esto se refleja también en las entrevistas que están en el libro, donde las cosas que no pudo resolver trata de preguntar a Aleida, a Borrego, de la misma manera incisiva y curiosa.

Me parece muy interesante su modelo de investigación, la manera con que Néstor busca en el Che, no un dogma o un modelo a copiar en este tiempo, sino pistas para un pensamiento crítico y creativo que nos permita seguir lo fundamental del Che, de su aporte y de su ejemplo; que es la rebeldía, la capacidad de combatir las injusticias, el desafío del poder, la desconfianza ante un sistema que corrompe y coopta a cada paso.

Hablábamos de las rebeliones que estos días vamos a salir a recordar en nuestras movilizaciones, y dijimos muchas veces que no alcanza con la indignación y la rabia, que es necesaria también la teoría, las interpretaciones del mundo que permitan también consolidar el ideario y el proyecto, generar organización y fuerzas que actúen más allá del impulso, afirmando una alternativa de poder con acciones y con reflexiones sobre las mismas.

Hace falta desarrollar estas teorías en este tiempo, en diálogo con el pensamiento revolucionario más fértil, como es el caso del Che, de Gramsci, de Rosa de Luxemburgo. Y también en diálogo con los movimientos populares que con sus prácticas de lucha rehacen la realidad, la inventan nuevamente, creando condiciones para su transformación.

Néstor en sus trabajos habla y discute con los actores del pensamiento revolucionario, indaga en las circunstancias en las que pensaron una u otra idea, y lo hace también con los actores de estos movimientos populares que hoy están en la calle. No lo hace como una fría entrevista, lo hace en la calle, luchando, marchando a su lado.

Creo por eso, que es uno de los intelectuales de la revolución que reclamaba Gramsci, que pone pasión en el gesto de descifrar el mundo y aportar a la creación de un mundo nuevo.

Entiendo por eso que es necesario el libro, que es importante. Porque necesitamos de estos aportes, en un tiempo que ya no es de la moda, lo que más vende, sino que es parte de la idea de todos los días. Y en este tiempo, planificar el carácter anticapitalista de la lucha, la idea que repetía una y otra vez el Che, de “revolución socialista o caricatura de revolución”, es una manera también de empezar a dialogar con el tiempo actual.

No se trata de acomodarnos en las migajas del festín que nos ofrece un poder que todos los días sigue destapando la podredumbre en que se cocinaron cada una de sus leyes.

Se trata de crear otro poder, un poder revolucionario, un poder popular. Y para ello, agrupar las fuerzas capaces de combinar el fuego, la rabia, el proyecto. Creo que en esta dirección apunta el libro, que dice que “otro mundo es posible”. A lo que podríamos agregar que otro mundo es necesario, para terminar con todas estas formas de explotación, dominación, opresión, humillación, hipocresía, dobleces.

Un mundo nuevo, hecho de hombres nuevos, de mujeres nuevas, que tenemos que ir construyendo aquí y desde ahora, en nuestras relaciones, en las maneras que hacemos andar nuestros proyectos populares y revolucionarios, en las formas de construir nuestras organizaciones, en las maneras en que creamos y recreamos también la amistad, el amor o el compañerismo, como valores que no tienen precio en el mercado. En la firmeza para defender los sueños, para evitar que los rematen al mejor postor. En esto también tenemos un ejemplo en el Che, y creo que otro ejemplo en Néstor.


Somero análisis:

Contra la corriente del marketing y la trivialización de la moda, este libro nos presenta un Guevara para los tiempos actuales

Máximo representante del marxismo latinoamericano, el Che se ha convertido en símbolo de rebelión universal. Sin pedir permiso, asoma su cabeza en las protestas globales contra la mundialización del capital. Guevara aporta una perspectiva internacional para enfrentar al imperialismo, cada día más agresivo y gerrerista.

Ante el naufragio del neoliberalismo y del discurso posmoderno que decretaba la "muerte de las ideologías", el "agotamiento de la política", el "ocaso de los grandes relatos", la "evaporación de la dialéctica" y el "fin de la historia", hoy la juventud de todo el mundo busca, esperanzada, un nuevo proyecto de vida. Eso explica el retorno del Che.

Su presencia se palpa en el aire. Miles de jóvenes, hastiados de la vieja política, hartos del sistema capitalista, a la búsqueda de una nueva alternativa de vida, enarbolan en marchas, asambleas, movilizaciones, choques con la policía, estadios, parques y recitales, casi fanáticamente, la bandera del Che.

¿Qué nos ofrece Guevara? Un pensamiento político radical donde lo central es el problema del poder. Un cuestionamiento de la supuesta progresividad de las "burguesías nacionales". El guevarismo impugna, sin anestesia, las desgastadas recetas burguesas que pretenden un "capitalismo con rostro humano" o "cambiar la sociedad sin luchar por la revolución". Pone en duda la absolutización de los "poderes locales", de la vía parlamentaria, de las reformas y medias tintas.

Su aguda lectura filosófica destaca el humanismo y la crítica de todas las dominaciones. Conjuga la lucha contra la explotación, la alienación, la burocracia y el fetichismo del Mercado, apuntando a crear nuevas subjetividades.

Indomesticable, el Che Guevara instala una concepción de la política, la revolución y el socialismo en la que quedan abolidos, para siempre, el doble discurso y la doble moral. Sus reflexiones tienen mucho que aportar al debate contemporáneo. Para que el reclamo por "Otro mundo es posible" no sea una quimera bienintencionada, sino un nuevo proyecto colectivo de largo aliento.

Indice del volumen

- Primera parte
· Nota Introductoria del autor
· ¿Por qué el Che?
· El Che Guevara y la filosofía de la praxis

- Humanismo y antihumanismo teórico
-La formación filosófica
- La crítica al DIAMAT y al determinismo
- Un socialismo no colonizado
- Moral comunista y hombre nuevo
- ¿Portadores y soportes o sujetos de la historia?
- La teoría del valor, el mercado y el plan
- Utópico y peligroso
· Por la revolución mundial (Un comentario al "Mensaje a los pueblos del mundo a través de la Tricontinental")
· Otro mundo es posible...con la revolución socialista (El internacionalismo del Che)
· Marx y la discusión sobre la enajenación en la búsqueda filosófica del Che
· El humanismo guevarista y el posmodernismo (El sujeto y el poder)
· Estímulos morales y materiales en el marxismo de Guevara
· Sobre los estudios de filosofía (Acerca de la carta del Che a Armando Hart Dávalos de 1965)
· Carta del Che Guevara a Armando Hart Dávalos
· Sobre la crítica de la economía política (Acerca de las Notas del Che sobre el Manual de Economía Política de la Academia de Ciencias de la URSS, Cuadernos de Praga, 1966)
· Ni bronce ni mármol

-Segunda parte
· Che Guevara lector de El Capital (Diálogo con Orlando Borrego Díaz, compañero y colaborador del Che en el Ministerio de Industrias)
· Los inéditos del Che Guevara (A propósito de la antología América Latina, despertar de un continente de Ernesto Che Guevara)

- El Che, después del diluvio neoliberal
- Las completas...no eran completas
- El médico revolucionario y la filosofía
- Los cuadernos de lectura, entre Sarmiento y el Martín Fierro
- El plan de edición
· ¿Foquismo? (A propósito de Mario Roberto Santucho y el pensamiento político de la tradición guevarista)
- Ni "dementes" ni "irracionales"
- Un hijo del marxismo latinoamericano
- La sombra de León Trotsky
- La herencia de San Martín
- Lenin y América Latina
- La ruptura con Nahuel Moreno
- Todo es ilusión, menos el poder
- La política y la guerra
- La crítica a Debray y al foquismo
- Las elecciones y la disputa por la herencia teórica de Lenin
- ¿Cómo domina la clase dominante?
- Peronismo y bonapartismo
- El desafío de la unidad de "los de abajo"
· Confesiones de invierno (A propósito de Alabados sean nuestros señores. Una educación política de Régis Debray)
· El hombre nuevo no es nunca un ser humano acabado (Diálogo con Aleida Guevara March)

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AMASU - Apoyo a Madres de Plaza de Mayo - Suecia